Capítulo 7.

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I

Repentinamente rodeada de agua, Ayleen nada en busca del aire que le proporcionará la superficie. Cuando consigue alcanzarlo, respira con fuerza, llenando al máximo los pulmones, y furiosa, muy furiosa. Tarda sólo unos segundos en ver aparecer la cabeza de Derek, que se sacude el pelo y se pasa una mano por los ojos, para quitarse el agua de la cara.

-¡¿Pero qué haces?! –le grita ella, sin dejar de mover brazos y piernas para no hundirse.

-Tirarnos a la piscina –contesta Derek con naturalidad.

-Capullo. Ni siquiera me había duchado –le da la espalda y nada hacia el borde.

-Si crees que te va a dar una hipotermia, puedo darte calor corporal –dice con voz juguetona.

-Tu calor corporal es lo último que quiero ahora mismo.

Ayleen se impulsa con los brazos para salir de la piscina. Se sienta en el bordillo, con los pies en el agua, intentando recuperarse del susto. No esperaba que la tirase, y encontrarse de repente sin aire no es lo más agradable que le puede pasar a alguien. Por si fuera poco, Derek sigue mirándola con una sonrisa en los labios, y lejos de dignarse al menos a disculparse, sigue bromeando. Es imposible negar que ese joven tiene algo especial, pero ahora mismo Ayleen está demasiado enfurecida como para pensar en eso.

-Seguro que no es lo último –Derek chapotea tranquilamente hasta llegar a donde ella, apoyando los brazos al lado de donde Ayleen está sentada.

-Seguro que sí –no le mira.

-¿Preferirías tumbarte en una alfombra de pinchos?

Ayleen guarda silencio un momento. Ag, y encima le viene con tonterías que intentan ser ingeniosas.

-Probablemente –responde, seca.

-Ah, no me lo creo –Derek ríe.

-Me parece estupendo.

-¿Te has enfadado?

Ella se digna a mirarlo. No parece arrepentido, y aunque lo pareciese, está segura de que no se arrepiente lo más mínimo, al contrario, todo aquello le divierte enormemente. Los ojos negros de Derek aprovechan para penetrarla, y Ayleen se ve obligada a apartar la mirada o se rendirá demasiado fácilmente.

-Sí.

-¿Cuánto?

-Mucho.

Entonces nota algo en la planta del pie, y tras dar un respingo le entran unas ganas enormes de reír. Cosquillas. Aquel creído desconsiderado se está atreviendo a hacerle cosquillas. Aguanta la risa y saca los pies del agua.

-Creía que habías accedido a bañarte –la mira conforme se levanta.

-Yo creía que eras lo suficientemente caballeroso como para no tirarme sin previo aviso.

-Si te hubiera avisado no me habrías dejado tirarte. Y los caballeros están ya muy vistos –hace un además negativo con la mano.

Ayleen se da la vuelta para marcharse, pues no cree que deba seguir allí con ese chico. Tiene una mezcla muy extraña de sensaciones, porque por un lado sabe que no le ha gustado nada que la tratase de esa forma, pero por otro la compañía de Derek le resulta interesante. Pero no, no va a estar más rato con él. La ha hecho sentirse mal cuando la ha tirado, avergonzada, aun cuando ya no queda nadie allí. Todo el mundo se ha marchado ya de la piscina, y lo cierto es que debe estar haciéndose tarde porque el cielo empieza a adquirir tonos rojizos.

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