Capítulo 16.

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I


Ayleen mira a ambos lados del pasillo, aliviada de comprobar que nadie les ha visto. Entra en su habitación y cierra la puerta, sin entender qué está sucediendo en su vida. No es la primera vez que se besan, pero está muy confusa. No sabe lo que quiere, y esa forma de actuar no es para nada propia de ella. Se pregunta si es posible haber cambiado tanto en tres semanas, y la respuesta siempre es la misma: no. Entonces, ¿por qué se comporta así? Besando a un chico -o siendo besada por él- en secreto, sin estar enamorada de él. Sí, Derek es tremendamente atractivo en todos los sentidos, pero Ayleen sabe muy bien qué es lo que busca de ella. ¿Será que cree que puede cambiar o que ella quiere lo mismo que él?La primera vez que la besó pareció casi un error. Ambos miraron a la vez hacia el mismo sitio y el encuentro de sus labios fue inevitable, inevitable y fugaz. Pero se repitió en otras ocasiones, y Ayleen no hizo nada por frenarlo. Le gusta, eso es obvio, pero por algún motivo, cada vez que está con Derek se siente mal por Connor. Es como si le estuviera engañando, porque ese chico de pelo rubio que la trató genial desde el primer día no tiene ni idea de que ella ha salido a veces con Derek, generalmente por la noche. Y cuando se pregunta a sí misma por qué no se lo ha confesado a Connor, siempre se dice que es porque los dos chicos no se llevan bien, y Connor se sentiría decepcionado con ella. ¿Acaso tendría motivos para estarlo? Ayleen ni siquiera sabe por qué se llevan mal. Sólo sabe que le gusta pasar tiempo con los dos, pero que Derek está consiguiendo llevarse una parte de ella que tal vez no sea seguro entregarle.-¡Aggg!Ayleen zarandea un cojín, impotente, porque no sabe lo que siente por Derek, porque sabe que Connor se acabará enterando y porque quiere que Derek la vea como algo más que un juguete para un rato diversión.Se sienta en el escritorio, abre su libro de anatomía y mira con desgana las páginas que tiene que estudiarse para el viernes. Sin embargo, su mente no está por la labor y empieza a recordar aquel primer beso que Derek le dio...



II


Ayleen masculló algo que Derek no pudo llegar a oír. Ambos debían estar ya en sus respectivos dormitorios, pues era bien pasada la hora de la cena, pero el chico de piel morena había conseguido convencer a Ayleen para que se quedara con él un poco en el jardín de la residencia. Y allí estaban, sentados en el césped, sin nada de que hablar, pero pasando los minutos uno al lado del otro.-Derek, ¿tú qué estudias? -preguntó de repente ella.-¿Y eso?-Da la sensación de que estás aquí para pasar el rato.-En cierto modo, todos lo estamos -Derek miró a Ayleen con una sonrisa dibujada en sus labios.-¿Entonces no estudias?-Claro que estudio. -¿El qué? -la chica no sólo insistía por curiosidad, sino también por tener algo de qué hablar.-¿Es que quieres comprobar si soy un buen partido? Ya te lo digo yo, no lo soy.-Imbécil -ella soltó una leve carcajada.Después de unos segundos de silencio en los que quedó claro que Derek no quería hablar de sí mismo, fue él quien habló de nuevo.-¿Estás saliendo con Connor? La pregunta sorprendió tanto a Ayleen que ni se le ocurrió dejarle con la intriga igual que había hecho él con el tema de sus estudios.-¿Qué? ¡No! Sólo somos amigos -se sonrojó ligeramente, pero él no pudo apreciarlo porque era de noche.Derek asintió con la cabeza, pensativo. Ayleen sin embargo, se había puesto algo nerviosa, porque Connor era un chico estupendo que le caía genial y con el que a veces se preguntaba si no podría llegar a surgir algo más, pero Derek... También le gustaba. Decidida a cambiar de tema, giró su cara a la izquierda para mirarle y el chico moreno hizo lo respectivo para mirarla a ella. -No me había dado cuenta de esto -Ayleen señaló un tatuaje que se veía en la piel descubierta del hombro de Derek.-Es uno de los muchos de la colección.Con una sonrisa perezosa, él agachó la mirada y la barbilla para mirar su propio hombro, y ambos fueron entonces conscientes de la proximidad de sus rostros. Como si hubiera sido un movimiento casual, Derek se inclinó un poco hacia Ayleen y posó con delicadeza sus labios sobre los de ella. Fue sólo un segundo, pero el hecho de que Ayleen no hubiera rechazado aquel contacto implicaba muchas cosas.

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