Capítulo 11.

39 4 0
                                        

I

Natasha mira atentamente a Connor mientras la señora MacMurray le sirve su chocolate caliente. Parece algo mayor que el año pasado, como si todo lo ocurrido le hubiera servido para madurar incluso más. La joven de pelo negro da un sorbo a su infusión, que en realidad no le está sirviendo para relajarse. O tal vez sea la presencia de su ex amigo lo que ha anulado todo posible efecto a su bebida. No le gusta haberle hecho daño, pero ya no puede cambiar las cosas.

 -¿Y tú por qué no puedes dormir? –le pregunta, consciente de que le toca a ella hablar.

-No estoy muy seguro.

 Miente, y Natasha lo sabe. Han pasado cinco meses, pero sigue conociéndole. Aun así, no cree que tenga derecho a meterse en la vida del muchacho, puesto que salió de ella por decisión propia.

 -Ya se te pasará –le sonríe.

-¿Y tú?

 Connor da un largo trago a su chocolate, pero está tan caliente que hace una mueca cuando pasa por su garganta. Natasha considera gracioso el gesto y se le escapa una risilla, a lo que él la mira con un asomo de desaprobación, aunque al final sonríe también.

 -Lo que a mí me pasa es que pienso demasiado –reconoce Natasha, a pesar de lo que no está dispuesta tampoco a entrar en detalles.

-Eso es un problema.

-Muy grande.

 Los dos se quedan en silencio. Ahora al menos es un poco menos incómodo que antes, pero las palabras no salen con fluidez, y ninguno de ellos está experimentando la calma que había ido a buscar a aquella cafetería.

 -¿Qué tal te va con Owen?

 Natasha alza los ojos de su infusión, probablemente con la sorpresa impresa en su rostro. No esperaba esa pregunta, ¿cómo iba a esperarla? Cierra un momento los ojos y respira hondo.

 -Bien –miente.

-Me alegro.

-Gracias.

 La joven tira disimuladamente de las mangas de su camiseta, que se ha puesto de manga larga para impedir que alguien –especialmente su hermano- viera las marcas moradas que tiene desde ayer. Hoy se notan menos, pero prefiere que nadie las vea. ¿Por qué le habrá preguntado Connor eso? ¿Sabrá algo de lo que está pasando últimamente con Owen? No, eso es imposible. De repente, Natasha recuerda lo que Owen le ha dicho esta tarde, cuando estaban en la cama. Le ha pedido, o más bien ordenado, que no hablara con Connor. Y ella le ha prometido que no lo haría, tal y como hizo cinco meses atrás, cuando rompió su amistad con el joven rubio porque el chico del que estaba perdidamente enamorada se lo pedía.

 Natasha se revuelve en su silla, inquieta. Está segura de que Owen no va a entrar a esa cafetería, no tiene nada que ver con los sitios que él frecuenta, pero se siente algo culpable. Por un momento tiene el impulso de levantarse para marcharse, pero justo entonces Connor habla de nuevo.

 -Natasha… creo que deberíamos volver a ser amigos.

-Con…

 Él la interrumpe.

 -Bueno, lo sé. No me refiero a una amistad como la que teníamos antes. Me refiero a saludarnos cuando nos crucemos en el pasillo, a no apartar la mirada, a poder mantener una conversación como los dos compañeros de residencia que somos –Connor la mira fijamente a los ojos.

-Ahora mismo estamos manteniendo una conversación.

-En la que parece que los dos tengamos pinchos en la silla, por cierto –señala él.

TESTIGOS DE LA LUNADonde viven las historias. Descúbrelo ahora