I
Axel corre por la entrada hasta el mostrador del hospital, donde pregunta por Natasha Harris con la respiración entrecortada. El hombre que le atiende está sin duda acostumbrado a ese tipo de situaciones, porque no se altera y teclea algo en su ordenador, sin prisa pero sin parsimonia. Lo que se suele llamar, con eficiencia. En cuanto le informa de la planta y la habitación, Axel sale disparado para allá sin siquiera dar las gracias. No cabe duda de que el recepcionista también está habituado a ello.
El joven decide que el ascensor será demasiado lento, por lo que sube los escalones de dos en dos. Al llegar al lugar que le han indicado, descubre que no es ni mucho menos el primero en aparecer. Ayleen y Connor están fuera de la habitación, en medio de lo que casi da la sensación de una discusión, y Axel ve a Derek sentado en el borde de la cama de su hermana, con sus manos entre las de él.
-... pero no esperaba que estuvierais juntos en ese momento –dice Connor, exaltado.
-¡No entiendo por qué te pones así! ¿Me llamas para que avise a Derek y ahora te molesta...?
Él la interrumpe.
-Te he llamado porque estaba seguro de que tenías su número y Natasha no quería dármelo, no porque tuviera asumido que estaríais por ahí en horario de clase.
-Connor, no eres mi padre así que no intentes darme lecciones–Ayleen se cruza de brazos.
Axel carraspea, pues es evidente que no han notado su presencia. Inmediatamente, los dos chicos se vuelven hacia él y lo miran muy erguidos, en una posición bastante poco natural.
-¿Me explica alguien qué ha pasado?
Ayleen y Connor se miran con el ceño fruncido.
-Entre vosotros no, con Natasha –Axel pone los ojos en blanco y la pareja suspira al unísono-. Ella me ha mandado un mensaje pidiéndome que viniera.
-¿Ella te ha avisado? –pregunta Ayleen con incredulidad.
-Sí.
El muchacho rubio alza las cejas.
-¿Pero se puede saber qué pasa?
-Ha sido Owen -se limita a contestar Connor, como si ya con eso fuese evidente lo que ha pasado.
-Intentó... violarla -añade Ayleen en voz baja.
-¡No! -no es capaz de creer que realmente Owen haya llegado a tanto.
-Sí -Connor asiente con la cabeza para reforzar sus palabras.
Axel se sienta en una de las sillas color gris de tela desgastada e intenta asimilar lo que le cuentan entre los dos. Owen había esperado a que todos entraran a clase y se había llevado a Natasha a un lugar apartado. Afortunadamente, ella gritó en un momento de descuido de su agresor y un grupo de rezagados que llegaba tarde a la universidad evitó que Owen consiguiera lo que se proponía.
No obstante, cuando Axel entra a la habitación, Natasha yace con los ojos rojos y entrecerrados y la cara y los brazos llenos de morados. Un arañazo le surca el cuello y se pierde bajo la bata blanca de enferma que le han puesto. El joven prefiere no pensar que heridas puede haber bajo la ropa, y peor aún, más adentro todavía, en su mente. El único signo de alteración que hay en Derek es su mandíbula tan apretada que Axel duda que pueda siquiera hablar. Se comporta con entereza por su hermana, sin duda, y porque Derek no es la clase de persona que exterioriza su dolor ni da jamás muestras de debilidad. Lo cual no significa que no sufra, y Axel sabe muy bien que para Derek cualquier daño causado a Natasha es infinitamente peor que algo que le hagan a él.Derek se pone en pie y saluda a su amigo con un gesto con la cabeza. Va a salir de la habitación cuando Axel le agarra del brazo. Habla en voz baja para que Natasha no pueda oírle.
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TESTIGOS DE LA LUNA
RomansaAyleen Miller se muda a una residencia de estudiantes en Chicago para empezar sus estudios en medicina. Ayleen llega a Chicago convencida de que sus años de universitaria van a ser los mejores de su vida, pero no tiene ni una leve idea de lo que pu...
