-Hace muchísimos años, antes de que tu nacieras, tu madre vivió en este palacio. Regina era la más hermosas de todas las mujeres entre estos muros, todo en ella gritaba color y brillo, hasta que conoció a tu padre y su vida se volvió sobre él. Tú padre era un gran hombre con un carácter bastante peculiar, él y tu madre estaban completamente enamorados. Pero ese amor nos traería la ruina a todos. Tu madre era muy hermosa, pero solo en el exterior, dentro albergaba oscuridad y cerca de Julian era completamente inestable. Por esa razón muchos intentaron separarlos, pero eso solo los unía aún más.
» La noche que escaparon juntos tu madre vino a mí y me dijo que estaba embarazada. Ella sabía que cuando tu nacieras, toda energía de su cuerpo se iría contigo, por eso me hizo prometerle que, cuando cumplieras dieciocho años, te buscaría y te concedería tu lugar en el reino. Tu madre, era mi prima, hija de la hermana menor de mi padre y la princesa heredera de Etteria. Por eso tú, Margoth, eres la princesa de este reino y te mereces tu lugar en este palacio, que es tan tuyo como de mis hijos.
Mi cabeza era un mar de pensamientos y no podía conectar unos con otros. Sabía que mi padre había vivido en Etteria, porque de pequeña me contaba historias de estos lares, y que mi madre era inestable, papá lo mencionó una que otra vez. Lo que no me esperé jamás, fue que mis padres hubieran pisado este palacio, ni mucho menos que hubieran vivido aquí o que mi madre fuera la princesa perdida.
Miré al rey con desconcierto y él siguió hablando:
-Pero no puedo decirle a mi pueblo que la hija de su princesa ha vuelto porque ellos la consideran una traidora. -Abrí la boca por el asombro y el rey continuó. - Verás, por aquellos tiempos el país estaba en guerra y la huida de tu madre debilitó mucho a mi padre porque la adoraba y para él lo primero siempre era la familia. Casi perdemos el reino y desde entonces el pueblo no la nombra.
» Te propongo una cosa. Podríamos decir que eres mi hija que envié lejos al nacer porque tenía una grave enfermedad, y como ya está curada ha regresado. Nadie sabrá la verdad, solo nosotros dos. Podrás tener una buena vida aquí en palacio y, de ser necesario algún día, heredarías el trono de Etteria.
- ¿Y le mentiría a todo un país para que yo pueda vivir ''feliz''?
-Les mentiría a los cinco reinos de ser necesario para protegerte. No solo estás aquí por la promesa que le hice a tu madre hace años, alguien podría descubrir quién eres e intentar hacerte daño. Yo jamás me perdonaría si te pasara algo, no cuando tuve el poder de protegerte y no lo hice.
- ¿Y qué hay de sus hijos, les mentirá a ellos también? -Yo ya no podía estar de pie, mi mente daba vueltas por tanta información.
-Ellos estarán bien, ya están lo suficientemente mayores para entender que cuando el rey habla, no se le puede contradecir. -Dijo divertido. Seguramente pensó que me haría gracia su comentario, pero yo solo podía pensar en todo lo que me había dicho.
- ¿Puedo retirarme? -Eso fue lo único que fui capaz de articular. Ya no tenía preguntas y si las tenía ahora mismo no podía pensar en ellas. Necesitaba estar sola con urgencia y así poder procesar todo lo que me había dicho el rey sobre mi madre.
-Claro, adelante. A partir de ahora este palacio también te pertenece y puedes ir donde te apetezca. -Me volví hacia la salida para marcharme, pero sentí su agarre en mi muñeca. -Por favor -dijo el rey con ojos suplicantes -No te marches.
Entonces me soltó y aproveché para salir disparada hacia la habitación. ¿Princesa yo? ¿Heredera del trono? Este viaje iba a terminar matándome. Los engranajes de mi cerebro no paraban de pensar en todo lo que había escuchado. Cuando llegué me lancé a la cama y hundí la cabeza en una de las almohadas.
Pensar.
Pensar.
Entonces recordé a mi padre diciendo: ''Abraza a tu destino. Cuando llegue el momento, no huyas de él. Solo acéptalo como una guerrera y cumple con lo que tenga preparado para ti''. A esto se refería cuando dijo que debía aceptar lo que el destino tuviera preparado para mí. Una vez más vino a mi mente el recuerdo de mi padre y me invadió el sueño. Llevaba dos días sin dormir y tanta información me dejó abrumada. Y entre pensamientos y recuerdos me quedé dormida.
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Alas de oscuridad
FantasíaCuando Margoth se ve rodeada de mentiras que le han perseguido durante toda su vida y decide afrontar su verdadera identidad, los problemas no dejan de aparecer para complicarle aún más el total caos que es su vida. Desde su nacimiento ha sido marca...
