「 𝟐𝟓 」

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EARTH.
DROPSHIP CAMP.
04.00 A.M.
25.09.2249.

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Día 13 sobre la Tierra.

Three in a row.

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Un par de horas después, me desperté sobresaltada al escuchar a Fox entrar apresurada en la tienda. Su respiración era agitada y parecía... alterada.

—Fox, ¿qué te pasa? Vas a despertar a Charlotte —le reprendí, intentando mantener mi voz baja a pesar de la ronquera del sueño, mientras me incorporaba en mi cama.

Ella se detuvo un segundo, como si mi tono la hubiera sacado de los pensamientos que la aislaban del mundo, pero enseguida se centró y negó con la cabeza.

—Nada, no ha pasado nada. Lo siento —se disculpó rápidamente, cambiándose con movimientos torpes y apresurados antes de meterse bajo las mantas a una velocidad que casi parecía desesperada. Su tono era tan brusco que su disculpa sonó más como un intento de evadir cualquier pregunta. —Siento haberte despertado —añadió, está vez un poco más calmada, hablando hacia el techo.

—Da igual —murmuré, entrecerrando los ojos para ajustarme a la penumbra de la tienda—. ¿Tú estás bien? —pregunté, estudiándola con detenimiento.

Ella asintió de inmediato, aunque no parecía convencida ni siquiera de su propia respuesta.

—Sí, sí, gracias —respondió de forma evasiva, cerrando los ojos con fuerza, como si quisiera forzarse a dormir o, tal vez, evitar cualquier conversación.

Entendí el mensaje. Fuera lo que fuera, no quería hablar de ello, y yo menos, estaba tan cansada que con simplemente verla viva me era suficiente. Asentí en su dirección, aunque ella ya no podía verme, y me acomodé para intentar volver a dormir. Pero no pude.

Finalmente, suspiré, me incorporé del todo y salí de la tienda con cuidado para no despertar a Charlotte. El aire fresco de la noche me golpeó de inmediato, despejándome un poco. Me pregunté a mí misma si habría un día, solo uno, en el que pudiese dormir del tirón toda la noche.

No tuve tiempo de procesar mucho más antes de ver a Clarke correr hacia mí. Su expresión era tensa, y sus ojos reflejaban cierta urgencia que encendió una alarma en mi cabeza.

—Lily, ¿Octavia está contigo? —preguntó, casi sin aliento.

—No. ¿Por qué lo preguntas? —respondí, confundida, pero con un mal presentimiento acompañado de miles de posibles escenarios, todos malos, de lo siguiente que fuese a decir.

—Hemos mirado por todo el campamento. ¡No está! —dijo con rapidez, girándose mientras hablaba y comenzando a andar a paso apresurado, obligándome a seguirla mientras atravesábamos el campamento casi a ciegas.

—¿Qué quieres decir con que no está? ¿La has buscado bien? —intenté preguntar, pero no me respondió.

De repente, la figura de Bellamy apareció de entre las tiendas. Fue tan rápido que casi chocamos con él. Su expresión era tan tensa como la de Clarke, y al verlo, entendí que él ya sabía de qué iba todo esto.

—¡Clarke, Clarke! —gritó, frenando justo a nuestro lado—. ¿La has encontrado?

Ella negó lentamente con la cabeza, lo que hizo que el rostro de Bellamy se endureciera aún más.

𝐋 𝐈 𝐋 𝐈 𝐔 𝐌 ⸻ 𝘽𝙚𝙡𝙡𝙖𝙢𝙮 𝘽𝙡𝙖𝙠𝙚 ¹Donde viven las historias. Descúbrelo ahora