Hyun sin dejar de observar a Saeng, le dio un último sorbo a su café. Miró como el chico terminaba su comida, y mojaba sus labios con su lengua, ese gesto inocente, activó los sentidos de él, el joven deseó tanto probar esa boca, inhaló profundo para contenerse, era distinto al resto de chicos con los que acostumbraba a salir.
El quedó satisfecho, el sabor exquisito del platillo le había encantado. Esa noche conversaron de diferentes temas, de sus gustos por la comida, cine. Ambos percibieron que eran muy afines en ciertas cosas, y en otros no. Cuando uno trataba de convencer al otro de cambiar de opinión, ambos exponían sus argumentos.
Hyun se dio cuenta de que Saeng sería una gran profesional y si quería conquistarlo el método convencional de las flores y chocolates quizás no iban a funcionar, tenía que acudir a la ayuda de un experto, y ese personaje era su padre.
Para Saeng haber compartido esas horas con Hyun, resultaron muy placenteras, que se olvidó del tiempo, despertó a la realidad cuando el celular de Hyun interrumpió la amena conversación.
El joven Kim, al mirar quien lo llamaba, hizo un gesto de disgusto.
—“Me disculpas un momento por favor”.
Saeng asintió. Hyun se puso de pie, se alejó y respondió.
—“Mi amor, te tengo una gran sorpresa: estoy en New York y me muero por verte”.
Hyun arrugó el ceño:
—“Nicole te he dicho que no soy tu amor. Nosotros no tenemos una relación, disculpa que no pueda ir a visitarte, estoy ocupado”.
—“¿Alguna pareja?”
—“No te interesa, es mi vida privada”.
—“Hyun cariño, somos amigos. Cuéntame”.
—“Es solo un compañero. Nicole, Llámame mañana para vernos. Buenas noches”.
—“Claro que lo haré, podemos recordar viejos tiempos”.
Susurró la joven.
Hyun cortó la llamada, cuando regresó a su lugar, su compañero ya no estaba, lo buscó, preguntó a los meseros por él, nadie lo había visto. Lo llamó a su móvil.
—“Saeng: ¿Por qué te fuiste sin despedirte?”
Reclamó ceñudo.
—“Hyun disculpa mi mala educación, tuve una emergencia, estoy bien. Gracias por todo”.
El joven Kim se quedó algo confundido por la repentina desaparición de Saeng.
Él no supo que Saeng se dio cuenta de que el tiempo había pasado volando y que si llegaba tarde se iba a ganar otro regaño de su tía, por eso aprovechó el momento que se quedó solo para irse, además que él hubiera insistido en llevarlo a casa, y no podía delatarse.
La cita había sido maravillosa para ambos, ahora ya eran amigos y compartían muchas cosas en común, a más de que los sentimientos hacia el otro empezaban a florecer.
Corea
En la ciudad coreana amanecía con un sol resplandeciente, el olor a café recién colado despertó los sentidos de los habitantes. Don Park Seo Joon, sostenía en sus manos uno de los diarios de la región, entre tanto una de las empleadas le servía el desayuno.
Su hijo mayor YunHo, quien era el que manejaba las finanzas de la familia, se presentó furioso ante su padre.
—“Hola papá. ¿Estás enterado de los gastos desmedidos del bueno para nada de mi hermanito JungMin?”
El señor Park dejó a un lado el diario y se dirigió a su hijo.
—“YunHo, me bajás el tono de la voz, soy tu padre”.
El joven observó con sus profundos ojos negros frunciendo el ceño.
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Lágrimas.
Fiksi PenggemarAdaptación para fans. Sin fines de lucro. Créditos al autor correspondiente. ¿Qué será de ti? Observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la lluvia caía con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba e...
