Capítulo No. 48

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JaeJoong un tanto temeroso se acercó a su amigo, después de aquel altercado en el apartamento, y que en la boda de JungMin no se hablaron, el joven Jae decidió limar asperezas con Saeng, por eso asistió a la celebración acompañado de YunHo, su novio.

—“Felicidades”.
Mencionó y abrazó a su amigo.

—“Gracias por venir”.
Respondió Saeng con nostalgia, entonces miró a YunHo, y él con la seriedad de siempre los felicitó.

—“Espero verte en mi boda, no sabía si enviarte la invitación, por eso te la traje”.
Comentó Jae. Sacó de su bolso la invitación y se la entregó.

Saeng la abrió y enarcó una ceja al darse cuenta de que se llevaría a cabo en un mes.
—“Hare todo lo posible por estar ahí”.

—“Gracias”.

El joven y su novio se retiraron, luego se acercaron los padres de Saeng, su tía Rizzeta, y su primo Mark para felicitar a la pareja.

La celebración continuó y minutos más tarde llegó MinHo el tío de Saeng, también se acercó a felicitar a la pareja.

Los invitados bailaban, reían, charlaban muy animados. Saeng notó con gran ilusión todas las veces que sus padres bailaron juntos. El chico estaba contento de ver a su omma recuperándose.

Mientras su marido bailaba una pieza con su omma, aprovechó para hacerlo con su pequeño Young.

Entre tanto en la mesa que compartía la familia de Saeng. Rizzeta movía los dedos sobre la madera, mirando cómo las parejas disfrutaban hasta que la voz de un hombre la sobresaltó.

—“¿Bailamos?”
Pregunto extendiendo su mano a ella.

Rizzeta elevó su mirada achocolatada al distinguido y apuesto caballero.

—“Con gusto”.
Respondió y se puso de pie, nerviosa.

—“Espero no me vayas a abofetear otra vez”.
Mencionó Choi MinHo.

Rizzeta cubrió su rostro, avergonzada.
—“Discúlpeme”.

MinHo soltó una sonora carcajada.

—“Todo está olvidado. Además, a mí me gustan las mujeres con carácter”.
Expresó mientras dirigía de la mano a la dama a la pista. La miró a los ojos y luego recorrió con su vista a la mujer.

Rizzeta era menor a su hermano con dos años, cuidaba mucho su figura, no era por vanidad sino porque la mayor parte del tiempo trabajó limpiando edificios, y si se engordaba se le hacía difícil moverse con facilidad. Su cabello era largo, liso y castaño, su piel trigueña ya mostraba rasgos de su edad, la mujer tenía una mirada fuerte.

—“A mí jamás me han gustado los mujeriegos”.
Respondió con sinceridad moviéndose al ritmo de la melodía.

MinHo ladeó una sensual sonrisa.
—“Eso dicen de mí, sin embargo, a esta edad no me voy a poner a conseguir novia, pero cuando quieras acompañarme a mis viajes o te hace falta...cariño, Llámame”.

Cuando la celebración finalizó: Saeng, Hyun y Young subieron a la suite del resort, desde ahí podían apreciar el mar y dejarse cautivar por la suave brisa que acariciaba sus rostros. Hyun le contaba a su pequeño hijo sobre la historia de Jeju, la tierra de sus abuelos. Saeng estaba maravillado de conocer el país donde nació su padre.

El pequeño Young fue invitado a la suite de sus tíos a jugar con sus primos, el sol empezó a ocultarse por el horizonte, Hyun y Saeng observaban el espectáculo, mientras él abrazado a su cintura buscó sus labios lo besó con adoración y ternura.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora