Capitulo No. 42

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En horas de la mañana, el cafetalero recibía la visita de uno de los importantes miembros de la Asociación Nacional de Cafeteros, quien pedía una entrevista con YunHo, la secretaría le informó que su jefe se encontraba en New York. Pidieron que se lo localizara a la brevedad posible, la asistente lo llamó a su celular.

—“Doctor buenos días, disculpe importunarle, es que lo buscan de la Asociación Nacional de Cafeteros”.

—“¿Qué quieren?”

—“No lo sé, parece algo urgente”.

—“Pásame la llamada”.
La secretaria obedeció, el enviado de la Asociación le expuso al joven el motivo de su visita.

—“¿Ustedes están seguros de lo que dicen?”

—“Si doctor Park, es por eso que solicitamos su presencia en las oficinas de la Asociación".

—“Yo estoy en New York, en este momento me regreso a Corea y mañana estaré ahí”.
Aseveró, y sonrió con malicia.

YunHo de inmediato pidió a su secretaria, que le consiguiera el primer vuelo para Corea.

Antes de partir a su viaje, llamó a Jae.

—“Hola precioso, ¿cómo estás?”

JaeJoong se sorprendió de la amabilidad, contestó con cortesía.
—“Buenos días, yo estoy bien gracias... ¿Y tú?” 

—“Debo resolver un asunto grave en Corea, por eso te llamo para avisarte que no voy a poder cumplir con la cita de esta noche... Espero a mi regreso me des una respuesta”.

—“Lo meditaré YunHo, que tengas un buen viaje y las cosas se solucionen”.

–“Se arreglarán te lo aseguro. ¡Voy a pensar en ti!”

JaeJoong al otro lado de la línea, sonrió.
—“Yo también voy a pensar en ti”.
Mintió.

YunHo ladeó los labios con suspicacia.
«'Papacito estás cayendo más fácil de lo que imaginé'»
Se dijo en la mente.

—“Eso espero que pienses en mí y en mi propuesta. Nos vemos a mi regreso”.

YunHo colgó la llamada, tomó sus cosas y se dirigió al aeropuerto, con una sola imagen en su mente, la de su cuñado Hyung Jun.

El olor a café recién preparado agudizó los sentidos del señor De Park, a quien esa mañana se le habían pegado las sábanas, su esposo no estaba a su lado cuando despertó.

Después de bañarse y cambiarse de ropa, bajó al comedor, JungMin no estaba, entonces se dirigió hacia la cocina.

—“Buenos días... ¿Ustedes han visto a mi marido?”

—“El niño JungMin salió a los cafetales, lo vinieron buscando unos señores de Seúl”. 
Explicó una de las empleadas, mientras le servía a Hyung Jun el desayuno.

—“¿Y no saben que personas eran?”
Cuestionó frunciendo el ceño.

—“Parece que escuché que de la Asociación Nacional de Cafeteros”.

—“¡Otra vez! Sírvanme el desayuno, que quiero ir a ver a qué vinieron esas personas”.
Mientras Hyung Jun se alimentaba escuchó la voz de JungMin hablando con KrisWo, los dos entraban a la cocina.

—“Mi bello durmiente, se te pegaron las sábanas”.
Recriminó a su esposo y lo besó.

—“No debiste dejarme dormir tanto”.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora