Capítulo No.7

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Los señores Kim invitaron a Saeng a cenar, pero no aceptaron su negativa. El joven no tuvo más remedio que acceder, respiró aliviado al observar que a pesar de la opulencia en la que vivían, eran personas sencillas que compartían momentos con sus hijos.

Hyun le tenía mucha confianza a su padre y una gran admiración a su omma. En la cena conversaron de varios temas, como de política que era el preferido del señor Kim, de las costumbres de ambos países, del turismo, de la gastronomía.

—“Yo nunca he probado el Kimchi, me han dicho que es delicioso”.
Mencionó KangIn.

—“Si señor es lo mejor de Corea”. 

—“¿Y tú lo sabes preparar?”

—“Sí claro, es una elaboración sencilla”. 

—“Un día de estos debes volver a esta casa y enseñarme”.

—“Con gusto, señor. Agradezco la amabilidad que han tenido conmigo, yo debo retirarme, es tarde”. 

—“Hyun, lleva a su casa a Saeng, no puede andar solo”.

—“Si papá, por supuesto”.
Miró al chico y le sonrió.

—“Gracias señor KangIn, por cierto, usted es más galán en persona que en fotografías”.

—“Mi esposo es el caballero más hermoso del universo”.
Aseveró el señor Kim, tomando la mano de su esposo.

KangIn sonrió ante los halagos de su esposo y del amigo de su hijo.

—“Tú también eres muy bonito. Me recuerdas a alguien, solo que en este momento no se me viene a la mente a quien”. 

—“Dicen que todos tenemos un doble en algún lugar del mundo”.
Comentó Saeng.

—“Siwon... ¡eso es!, tus ojos son idénticos a los de un gran amigo mío”.

Saeng arqueó una ceja, se sorprendió ante la afirmación del omma de Hyun.

—“¿De dónde es ese señor?”
Averiguó el chico, con curiosidad.

—“De Corea al igual que nosotros”.

—“No conozco a nadie con ese nombre”.

KangIn se quedó pensativo, ese muchacho era muy parecido al mujeriego de su gran amigo. 
—“Debe ser mi imaginación”.

—“Un placer conocerlos”.
Expresó Saeng, y se despidió de los padres de Hyun.

Una vez que subieron al auto del joven Kim, se quedó en profundo silencio, meditando sobre lo último que mencionó el omma de Hyun. Lo único que sabía de su padre era que se llamaba Siwon, que le juró amor eterno a su omma, y que un día se marchó y jamás volvió.

Una lágrima solitaria rodó por su mejilla, de inmediato la limpió con el dorso de la mano.

—“¿Ahora si me vas a decir en dónde vives?” 

Hyun sacándolo de sus pensamientos. Saeng sacudió su cabeza, el nerviosismo se apoderó de él.
—“Yo... Es que aún me estoy quedando en casa del ama de llaves”.

—“¿En dónde reside la señora? No te preocupes, yo te llevo hasta allá”.  

—“Es casi una hora de viaje, no te molestes yo puedo tomar el tren”. 

—“Claro que no”. 

Saeng no insistió en irse solo, cerró los ojos, estaba algo cansado.

Hyun entonó la música de su reproductor “🎶Despacito🎶”.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora