Capítulo No.17

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Saeng jugaba con el pequeño YoungHyun, quien gateaba por el piso de la alcoba que aún compartían en el albergue, miraba a su hijo con mucha ternura, desde el día que nació se dedicó en cuerpo y alma a él. El niño ya tenía un año de vida, Al joven no le importaba andar con los zapatos viejos, o la ropa con remiendos, con tal que su bebé tuviera lo mejor. No tenía lujos, sin embargo, con lo poco que ganaba no dudaba en gastar en el infante, él había llegado al mundo a ser su alegría, no le importaba las habladurías de la gente sin oficio, cuando lo discriminaban e insultaban por ser omma soltero, a pesar de eso se sentía orgulloso de su pequeño.

Saeng trabajaba las mañanas limpiando casas, esta era la tercera vez que empezaba un empleo nuevo; el motivo: el asedio de sus jefes, algunos se querían pasar de listos con él, el joven no se dejaba y por eso fue despedido en dos ocasiones.

Por las tardes llevaba a su infante de paseo a un parque cercano al lugar donde habitaban. Ese día caminaba con su niño en brazos, a pesar del dolor que sentía en sus pies porque la suela de sus zapatos ya estaba muy desgastada. Se detuvo a descansar unos minutos cuando su mirada se clavó en un puesto de revistas. La portada de una de ellas tenía la imagen del padre de su hijo, abrazado a Nicole, y como título de la publicación:

📝"El atractivo Hyun Kim disfrutando de unas merecidas vacaciones,
junto a su novia en las hermosas playas de Dubái".

Saeng frunció en el entrecejo, sintió su rostro arder, su cuerpo temblar, apretó los puños con fuerza.

—“Infeliz, ¡No imaginas cuánto te odio!”
Exclamó, lleno de rencor y resentimiento en contra de él. Abrazó a su bebé, mientras trataba de quitarse de encima toda la ira contenida que guardaba en su interior, limpiando las lágrimas que corrían por su rostro.

En el parque observaba, cómo los niños jugaban con sus padres, parejas que caminaban con sus hijos en brazos, sentía tristeza por su pequeño, la historia de su familia se había repetido, lo que tanto le advirtieron su omma y su tía se hizo realidad por haber confiado en las palabras de un hombre que no lo escuchó. Pasó su saliva con dificultad, mientras su pecho dolía en el interior. Nunca hubiera querido que su hijo sufriera en carne propia la ausencia de su padre, como le pasó a él, sabía lo duro que era crecer sin la figura paterna, claro que tampoco y bajo ninguna circunstancia, iba a acudir a Hyun, el jamás en la vida se iba a enterar de la existencia del bebé. 

Mientras Saeng se encontraba sumida en sus cavilaciones el pequeño YoungHyun jugaba con el pasto. Su cabello rubio con el sol brillaba, sus mejillas se ponían rosadas por el sol. Saeng se puso en cunclillas para colocarle una gorra y protector solar. Se sentó en el pasto, entonces el pequeño gateó hasta una banca a pocos metros de su omma. Él lo seguía con la mirada, el niño se agarró del asiento, y se puso de pie, no era la primera vez que lo hacía.

Saeng de inmediato se levantó, caminó hasta donde estaba YoungHyun, su corazón se aceleró en el pecho, se llevó las manos al rostro cuando sin ayuda dio unos pequeños pasos hacía el. El joven de la emoción y del susto pensando que se iba a caer, se deslizó de rodillas ante su hijo.

—“Mi amor, ya caminas... ¡Estoy tan orgulloso de ti!”
Expresó Saeng, con gran emoción, ese era el primer logro de su pequeño, y estaba ahí a su lado para celebrarlo, mientras su padre desconocía de la existencia del niño.

Las mágicas aguas del Mar bañaban la costanera. En uno de los resorts más lujosos del lugar Nicole y Hyun disfrutaban de una deliciosa y romántica cena.

La mujer con su espectacular figura, su piel morena, su largo cabello lacio, era una tentación para cualquier hombre, pero Hyun por más que trataba de olvidar a Saeng le era imposible. Él siempre estaba presente en su memoria. Cada vez que él besaba a Nicole, la imagen de su ex novio se le venía a la mente.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora