Capítulo No.38

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Las palabras de Hyun conmovieron a Saeng hasta la médula, sin embargo, no podía articular una sola frase, necesitaba poner en claro sus ideas, y encontrar el momento adecuado para confesar lo que sentía, esa noche habían sido demasiadas emociones juntas.

—“Agradezco tu sinceridad y tus buenos deseos”.
Cruzó sus manos con nerviosismo, respiró profundo.

—“Espero que seas feliz con él. Te deseo lo mejor. Siempre en todos años le pedí a Dios por ti, que donde quiera que te encontrarás estuvieras bien, y que, si tenías un nuevo amor, esa persona te amara y valorara como yo no lo hice”.
Suspiró sintiendo un vacío en su interior. Hyun sentía que su corazón se iba muriendo lento, trataba de encontrar el valor para enfrentar la cruel realidad.

«’¡Alguna vez sabrás cuanto te amé, si me ves llorar por ti!’»
Evocó en su memoria la melodía de Cristian Castro que le recordaba su historia.

Saeng no soportaba verlo así de triste. Le dolía el alma. Comprendió que los dos se equivocaron, y que él ya había dado muestras de arrepentimiento, y sobre todo demostró con hechos que sus palabras eran sinceras, él, por el contrario, solo había mostrado dolor, resentimiento, ira, entonces consideró que el momento de evidenciarle a Hyun que lo amaba había llegado, por lo que no dijo nada, sabía que las palabras en ese instante no iban a causar ningún efecto, sino las acciones.

Hyun lo sacó de sus cavilaciones cuando se aclaró la garganta.

—“Mañana tu omma tiene cita con uno de los mejores urólogos del país. Deseo que se pueda realizar el trasplante a la brevedad, sabes que cuentas con mi apoyo, y espero terminar con esta mentira lo más pronto posible, para no seguir arruinando tu vida, es hora de descansar... yo voy a dormir en el sillón”.

—“¡No! Tú eres muy alto, no cabes ahí. Además, yo no puedo permitir eso, me has dado una gran alegría hoy y te quiero pedir disculpas por haber sido grosero. Yo dormiré en el sillón y tú en la cama”.

—“Saeng, yo soy un caballero y no puedo permitir eso. ¿Serías tan amable de pasarme una almohada y un cobertor? Voy al garaje por mi equipaje”.
Lo conocía a la perfección, sabía que era muy testarudo y que no iba a cambiar de opinión. Con pesar le entregó las cosas que él pidió.

Hyun, tenía aún sus maletas de su viaje en el auto. Bajó al estacionamiento subió a su vehículo, se quedó ahí varios minutos descargando todo su dolor, creyendo que lo había perdido y no pensaba oponerse a su felicidad. Recostó su cabeza hacia atrás, se alegró por Saeng, al ver que su vida iba a mejorar junto a su omma, y Yesung que era un buen hombre. Luego de unos minutos regresó al departamento, Saeng fingió estar dormido, pero no era así, lloraba en silencio también.

La Hacienda rodeada de unos hermosos rosales, miembros del partido liberal, llegaron de sorpresa a la finca. KrisWo al ver el despliegue de camionetas, se acercó a los caballeros. Un señor de unos cincuenta años, se bajó de un vehículo, el joven averiguó que necesitaban, aquellos personajes pidieron hablar con JungMin, el empleado de inmediato ingresó a la casa, en donde sus patrones se servían el desayuno.

—“Buenos días. Disculpen la intromisión”. 
Se excusó KrisWo.

—“¿Qué pasa, hombre?”

—“Afuera te están buscando unos señores, que disque son del partido liberal y que necesitan conversar contigo es urgente”.

JungMin y su esposo se miraron con seriedad, no entendían por qué razón aquellas personas necesitan hablar con él.

—“Hazles pasar a la sala ya me reúno con ellos”.

KrisWo de inmediato obedeció las órdenes de su patrón.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora