Capítulo No.31

65 11 2
                                        

Hyun regresó con la bandeja entonces le pasó a Saeng el vaso de frambuesa que ya sabía, que era uno de sus favoritos. El joven mordió sus labios al darse cuenta que lo recordaba, suspiró bajito.

—“Gracias”.

Enseguida le sirvió a Young su copa de helado en forma de payaso, para el pequeño todo eso era tan nuevo, miraba a su alrededor con admiración.

—“No te vayas a ensuciar”.
Advirtió Saeng a su hijo.

—“Déjalo ser niño. ¿Acaso tú nunca te manchaste la ropa cuando tenías su edad?”

Saeng inclinó sus párpados, respiró profundo, sus ojos se cubrieron de una ligera capa de lágrimas.

—“Cuando no cuentas con los recursos necesarios aprendes a cuidar y valorar cada una de las cosas que tienes. Tenía que custodiar mis prendas porque mi omma me confeccionaba la ropa con la tela que le sobraba de sus obras”.
Liberó un par de lágrimas al recordarlo.

—“Lo lamento. Hace tanto tiempo que no sé nada de él”
Se disculpó y tomó una servilleta para limpiar su rostro.

Hyun entrecerró sus ojos al escucharlo, un nudo se formó en su garganta, presionó sus puños conteniendo el deseo de acercarse, abrazarlo y consolarlo. Cuando mencionó que no sabía nada de HeeChul sintió como si un puñal se le clavara en su pecho al comprender la vergüenza que el joven sentía al pensar que su omma se iba a decepcionar al saber que era omma soltero.

—“Lo lamento”.
Expresó con la voz entrecortada él.

En ese instante un par de risas interrumpieron la charla, entonces Saeng y Hyun giraron sus rostros y sus miradas se enfocaron en la pareja que llegaban tomados de la mano, y radiantes de alegría.

Hyung Jun enseguida se acercó a abrazar a su hermano, lo mismo hizo con su sobrino y luego con Saeng. JungMin estrechó con calidez la mano de su cuñado, se detuvo frente a Young, lo miró sonriente.

—“Son como dos gotas de agua. Soy tu tío, y cuando seas más grande te daré unas cuantas lecciones, se las di a tu padre, pero veo que no puso atención”.
Mencionó y saludó al pequeño

Saeng enrojeció por completo. Hyun negó con su cabeza.

—“¡JungMin! Cuando vas a dejar de ser tan imprudente, mi rey. Disculpen, el Sr. Park a veces tiene sus lapsus brutos”.

—“¡Auh! Yo no dije nada malo. Años sin vernos Saeng”.

—“Para mi buena suerte”.
Hyun no pudo evitar soltar una carcajada.

—“¡Qué graciosos! Bueno, señores, a mí me dieron la tarea de vestir a este jovencito. Así que les pido que se apuren con sus bebidas porque tenemos tiempo limitado”.

Mientras Young finalizaba su helado los esposos Park se sentaron a acompañarlos. JungMin con sus bromas logró aligerar la tensión en el ambiente, sin embargo, Saeng no dejaba de mirar la interacción entre ellos. Se les veía enamorados, felices, a cada instante demostraban su amor y aunque en público no eran tan efusivos como en la intimidad, no perdían la oportunidad para acariciar sus manos, besar sus rostros, abrazarse. Ellos eran el ejemplo de amor con el que soñaba, entonces recordó que años atrás todo eso lo vivió cuando fue novio de Hyun, su mirada otra vez se cubrió de tristeza al recordar la forma en la que terminaron.

Minutos después se separaron. Hyun y JungMin llevaron a Young a las tiendas de ropa para niños, mientras que Hyung Jun condujo a Saeng a los grandes y exclusivos almacenes de prendas exclusivas.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora