Capítulo No. 29

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Entre tanto en trayecto hacia el banco Young, le contaba a su abuelito todas sus aventuras en el nuevo centro comunitario, le iba cantando las canciones que aprendía en clases que ahí recibía, mientras le conseguían escuela.

KangIn, emocionado lo escuchaba, y aplaudía las hazañas de su nieto; una vez que llegaron al banco, subieron por el ascensor, se acercó a la asistente de Hyun, quien al verlo de inmediato lo saludó.

–“Señor KangIn, buenas tardes”.

–“Hola. ¿Mi hijo está ocupado?”

–“No, señor, ya lo anuncio con el economista”.

–“No le diga que estoy aquí. Mi niño le vamos a dar una sorpresa a tu papá, quédate escondido tras de mí, y cuando yo te llame entras. ¿Entendiste?”

El pequeño muy emocionado asintió con la cabeza, enseguida KangIn, abrió la puerta de la oficina de su hijo, quien se encontraba concentrado firmando unos documentos. Alzó su rostro y miró a su omma, sonrió con ilusión, de inmediato se puso de pie.

–“¡Qué alegría tenerte de visita!" 
Abrazo y beso a su omma, quien no se despegaba de la entrada.

–“Yo solo vine a traerte a alguien”.
Comentó KangIn con sonrisa.

Hyun frunció el ceño confundido, lo miró con extrañado, no tenía la menor idea.

–“¿De quién se trata?”
KangIn se hizo a un lado y, con un gesto de su mano le indicó a Young, que entrara, el niño obedeció, con una amplia sonrisa.

–“Mira a quien te traje”.

Hyun ladeó su cabeza, no lo podía creer, su ritmo cardíaco se aceleró, casi un mes sin saber de su hijo y ahora lo tenía frente a él.

Young corrió a abrazarlo, y Hyun hizo lo mismo, lo levantó en sus brazos, lo estrechó con cariño, le brindó un beso en la cabeza, conteniendo las lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.

–“¿Cómo los encontraste papá?”
Preguntó con la voz entrecortada.

–“Es una larga historia, lo importante es que Saeng accedió a que veas al niño”.

Hyun volvió a abrazar a su pequeño muy feliz y emocionado, entonces ahora que los había recuperado pensó que era el momento indicado para ir por el omma de Saeng a Corea.

Saeng, se encontraba sentado al borde de la fuente que había en medio del gran patio donde los niños jugaban, sonreía al recordar a Young, contento divirtiéndose con otros pequeños, cuando de pronto alguien, le puso una rosa frente a sus ojos, se sobresaltó.

–“No sé qué tipo de flor sea tu favorita, espero te guste esta pequeña rosa”.
Pronunció Yesung, con algo de tristeza, Saeng tomó con sus manos la frágil flor, agradeció con una sonrisa.

–“Entonces, ¿Nos abandonas en pocos días?”
Pregunto Yesung, disimulando la congoja.

–“No me voy al otro lado del mundo, estaremos cerca Yesung, y tú podrás visitarnos cuando quieras”.

El joven algo nervioso, llevándose las manos a los bolsillos preguntó.
–“¿En verdad te vas por darle una mejor vida a tu hijo o por estar cerca de Hyun?”

Saeng arrugó la frente le molestó la pregunta, colocó sus manos en la cintura, y lo miró.
–“Si yo acepté las condiciones del señor KangIn, fue porque tiene razón y tú también me aconsejaste, que mi hijo no tenía por qué pagar mis errores y los de Hyun. El señor me está dando la oportunidad de trabajar y volver a estudiar, yo necesito el dinero, hace muchos años que no he podido ayudar a mi omma en su tratamiento. Como te lo he dicho en reiteradas ocasiones, a mi Hyun ya no me interesa”.

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora