Caminaron con Young en el medio de ellos, ambos tomados de la mano de su hijo. Rizzeta y HeeChul junto con Mark iban tras de la pareja Hyun; subió a la embarcación para ayudarles a subir.
La familia abrió sus ojos con sorpresa al ver la hermosa mesa vestida con un mantel blanco y servilletas en tono turquesa, acomodada para ellos.
Hyun abrió las sillas para que cada uno tomara asiento, entonces la embarcación empezó el recorrido a lo largo de la bahía.
Se fotografiaron cuando el yate pasó alrededor de la Estatua de la Libertad, entonces la música empezó a sonar, para Saeng, todo eso era como revivir la noche que se entregó a Hyun, por primera vez.
Una canción de fondo muy conocida por la pareja se escuchó, el resto de la familia no le dieron importancia a la canción, pensaban que era parte del repertorio, pero Saeng sabía bien que la melodía estaba dedicada a él. Escuchaba atento la letra, era como si Hyun le estuviera diciendo que aún lo amaba, entonces su corazón de forma inevitable se alegró, pero aún tenía dudas, pensaba que quizás era una despedida.
Aquella parte de la canción retumbaba en la cabeza de él, a veces intercambiaban miradas, la de Hyun llena de un brillo especial. Saeng sentía muchas cosas aquella noche, sentimientos que quería dejar de esconder.
Los meseros salieron para servir la exquisita cena que había mandado a preparar Hyun. Todos inhalaron el delicioso aroma que provenía de los platillos que humeaban sobre la mesa. Enseguida se sirvieron los rollitos de pollo y tocino, luego degustaron la exquisita tarta de salmón ahumado, acompañado de un delicioso vino blanco, y para finalizar lo hicieron con el postre: mouse de chocolate y fresas, uno de los favoritos de Saeng.
HeeChul, no bebió del vino por los medicamentos que tomaba, los demás si lo hicieron, en especial Saeng, que deseaba embriagar sus penas, y olvidar sus recuerdos.
—“¡Hijo estás bebiendo demasiado!”
—“Papacito, estamos celebrando tenerte a mi lado”.
Comentó ingiriendo su tercera copa con champagne, entonces su mirada se enfocó en el joven Kim.
—“Hyun, quiero agradecerte otra vez, es el mejor regalo que he recibido el tener a mi papacito aquí conmigo”.
Mencionó con los ojos cristalinos tomando la mano de HeeChul, minutos después él no supo si el vino le estaba haciendo efecto o si la emoción de tener a su omma a su lado lo que lo impulsó a besarlo.
A él lo tomó por sorpresa. Se quedó, estático sin reaccionar, y aunque hubiera querido rechazarlo, para él era imposible. Al sentir sus suaves y delicados labios sobre los suyos no se pudo resistir y correspondió aquel beso, lentamente sus corazones empezaban a latir con fuerza, en esa caricia querían demostrar lo mucho que se amaban.
—“¡Qué asco!”
Exclamó Young, obligándose a separarse ante la risa de los demás. Hyun suspiró profundo, se quedó confundido por la demostración de afecto de Saeng.
Saeng sentía que el vino se le estaba subiendo a la cabeza, cuando se puso de pie, sintió que todo se empezaba a dar vueltas.
Hyun se dio cuenta y le tomó de la cintura.
—“¿Estás bien?”
El joven se estremeció, y suspiró al sentir los fuertes brazos de él sosteniéndolo.
—“¡Nunca he estado mejor!”
Exclamó divertido. Hyun se dio cuenta que el alcohol le estaba haciendo efecto.
—“No te voy a soltar, no deseo que te vayas a caer y menos al mar”.
Bromeó él.
—“Tampoco quiero que me sueltes”.
Respondió, mordiéndose los labios.
ESTÁS LEYENDO
Lágrimas.
FanficAdaptación para fans. Sin fines de lucro. Créditos al autor correspondiente. ¿Qué será de ti? Observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la lluvia caía con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba e...
