Semanas después.
Desde muy temprano la gente de Corea, andaba de un lado a otro ultimando detalles para recibir a su patrón, quién arribaba junto a su esposo.
YoungOk el ama de llaves de la hacienda, dispuso que todo estuviera en perfecto orden y limpieza para la llegada de su niño JungMin, la buena señora trabajaba ahí desde hace años atrás, conoció muy bien al omma de su actual patrón.
Emmett, su esposo el capataz de la hacienda, por su edad ya estaba por retirarse delegando funciones en su único hijo KrisWo, quien desde niño se crio en la hacienda como parte de la familia, haciendo gran amistad con JungMin, y en el pasado con YunHo, también.
KrisWo era el encargado de revisar los cultivos y pagar a los proveedores. Era un joven alto, musculoso, moreno de buen físico, muy responsable en su trabajo, pero le encantaba la vida bohemia, en el pasado andaban con JungMin, de fiesta, o se ponían a beber licor acompañado de un buen K-Pop.
El joven salió rumbo al aeropuerto esperando que JungMin, y su esposo llegaran, después de varios minutos estacionó el jeep.
—“¡KrisWo!”
Exclamó JungMin, dando un puño al vehículo, el joven del susto se sobresaltó golpeando su cabeza en el techo del jeep, saliendo de su ensoñación, bajó del auto.
JungMin soltó una sonora carcajada.
—“¡Tu no aprendes!”
–—“Disculpe doctor. Señor buenos días”.
Se quitó el sombrero para saludar a JungMin y lo mismo hizo con su esposo. Inclinó su cabeza como reverencia. A Hyung Jun, le pareció algo exagerado de parte de él hacer eso, pero imaginó que era la costumbre del lugar.
—“¿Por qué me llamas doctor? Siempre me has tratado por mi nombre”.
—“Perdone... Perdona, pero como ahora vas a ser el patrón”.
Comentó KrisWo.
—“Eso no va a cambiar en nada nuestra amistad”.
Extendió su mano hacía él para luego estrecharlo en un abrazo.
—“Ve KrisWo, ponle cuidado al equipaje, en especial a las cosas de mi esposo”.
Advirtió JungMin, mientras ayudaba a Hyung Jun a subir al Jeep.
—“¿Cómo estuvo el viaje?”
Preguntó con cortesía KrisWo bajando el volumen del radio del vehículo.
—“Un poco cansado, venimos directo de Estados Unidos para acá. ¡Qué pesado, hombre!”
Hyung Jun divisaba la ciudad. Las hermosas casas tradicionales con grandes ventanales de madera remontando a la época, esa arquitectura le recordaba al centro histórico de la ciudad de Jeju. El infaltable olor a café, hizo que el joven cerrara los ojos para disfrutar del agradable aroma.
—“Cuando lleguemos, vas a probar el delicioso café que prepara la mamá de KrisWo”.
Comentó JungMin abrazándolo. El colocó su cabeza en el pecho de él, mientras el auto salía de la ciudad y tomaba la carretera a la finca. Un paisaje único cubría los alrededores, se apreciaba imponente en todo su esplendor.
JungMin y KrisWo, entonaban a todo pulmón una canción de la radio, felices de estar juntos.
El esposo de JungMin no paraba de reír. No lo hacía como burla, sino más bien de felicidad. Su marido era un hombre muy distinto a aquel joven que años atrás desahogaba su tristeza y la falta de atención en el vicio del alcohol, y el sexo.
—“Yo creo que ustedes dos deberían formar un dúo, yo me encargo de buscar los contratos, nos haríamos famosos”.
Comentó divertido Hyung Jun.
—“Perdone señor, lo que pasa es que esta música hay que cantarla con sentimiento, y si le molesto pues disculpe”.
—“No KrisWo, claro que no, es más se me está contagiando el sentimiento con el que ustedes cantan, no me molesta en lo absoluto, más bien me hace feliz, ver a JungMin contento, en su tierra natal, con sus raíces”.
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Lágrimas.
FanfictionAdaptación para fans. Sin fines de lucro. Créditos al autor correspondiente. ¿Qué será de ti? Observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la lluvia caía con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba e...
