Hyun, revisaba unos documentos del banco, luego de terminar de firmarlos y entregarlos a su asistente, se recostó sobre su sillón, la ausencia de Saeng, y de Young le dolía, sentía su corazón cada día irse desquebrajando en su interior.
Apenas habían pasado dos semanas, pero para Hyun, parecían siglos, el no tener noticias de ellos calcinaba su alma. Se puso de pie, tomó sus cosas y salió del banco, necesitaba respirar aire fresco, porque sentía que de un momento a otro iba a enloquecer.
Gruesas lágrimas brotaron de sus ojos, se aflojó el nudo de la corbata porque sentía que se asfixiaba.
Hyun, tuvo que estacionar su vehículo, para evitar un accidente. Cerró sus ojos, esperanzado en que el agente Lee, encontrara a Saeng, Tan solo necesitaba armarse de paciencia, mientras seguía pendiente de los avances en el estado de salud del señor HeeChul. Las noticias no eran alentadoras por ese lado, el hombre necesitaba un trasplante de riñón urgente.
Una semana después.
HyungJun se dirigió como todos los miércoles a la parroquia a dejar unos víveres que le encargó su omma luego de cumplir con la tarea, mientras salía logró divisar a un joven que le parecía conocido. Se llevó el dedo índice a sus labios, pensativo, entonces abrió sus ojos de golpe, su corazón saltó de improviso, de inmediato se dirigió a la cocina y preguntó a una de las señoras por el chico.
–“Es Young, llegó hace unas semanas atrás”.
Respondió una mujer.
«’¿Saeng?’»
Se preguntó en su mente HyungJun. Con sigilo siguió al joven hasta el taller de costura, y observó cómo un pequeño de unos cuatro o cinco años se le acercó, y lo abrazó.
HyungJun, no alcanzaba a distinguir el rostro del infante, estaba de espaldas a él, entonces se escondió tras los pilares para no ser visto. Después notó al pequeño salir al patio posterior, con mucho cuidado camino tras de él, cuando al fin lo pudo observar con detenimiento, constató que era Saeng, y el pequeño era evidente que era su sobrino, era idéntico a su hermano.
El menor de los Kim, se llevó las manos a la boca, emocionado al darse cuenta de que había encontrado a su sobrino, claro que no podía alertar a Saeng, porque huiría de nuevo, y si le decía a Hyun, era capaz de ir corriendo al centro comunitario. Entonces salió del lugar, subió a su auto y llamó a su omma.
–“Papito, necesito contarte algo urgente”.
Habló exaltado. KangIn se asustó pensando que le había ocurrido algún percance.
–“¿Estás bien hijo?"
—"Si, estoy en perfectas condiciones, pero no vas a creer a quien encontré en el centro comunitario”.
–“¿A quién? ¿Qué sucede Jun? Me tienes intrigado y nervioso, niño”.
–“¡Saeng está aquí!”
–“¡¿Estás seguro Jun?!”
–“Si papito, acabo de ver a mi sobrino, y no creo que haya otro niño tan parecido a mi hermano, son ellos. ¡Estoy seguro! No llamé a Hyun, para no alertar a Saeng y evitar que vuelva a huir”.
–“Jun, que no sé de cuenta por favor, no le digas nada a tu hermano, yo tengo que hablar con ese joven”.
KangIn cortó la llamada, y sin dudar un segundo salió de su casa, su guardaespaldas le abrió la puerta del vehículo.
–“¿A dónde le llevo señor?”
–“Al centro comunitario por favor”.
Indicó KangIn, mientras se ponía las gafas de sol, y entrelazaba sus manos nerviosas.
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Lágrimas.
FanfictionAdaptación para fans. Sin fines de lucro. Créditos al autor correspondiente. ¿Qué será de ti? Observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la lluvia caía con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba e...
