La noche aún no terminaba, después de tanto deliberar y de aquel inesperado beso que a JaeJoong no le provocó nada; el joven no tuvo más remedio que aceptar el obsequio.
—“El hecho que reciba el regalo no quiere decir que voy a ceder a tus condiciones y menos que me vaya a ir a la cama contigo”.
—“Yo no he dicho nada de eso, y como verás soy un hombre ocupado y llevamos aquí más de una hora, así que te pido que te cambies de ropa y vayamos a cenar”.
El joven sonrió, se acercó a él de manera sensual.
—“Esta noche mi querido YunHo, las condiciones las pongo yo”.
Le dijo con una mirada coqueta y una sonrisa seductora.
Él tuvo que desechar los malos pensamientos que le provocaron esos gestos, ese hombre despertaba en él su instinto más salvaje, pero tan solo eso.
—“¿Y a dónde es que me vas a llevar? ¿Acaso tú quieres secuestrarme?”
Lo observó con esa mirada profunda, esperando una respuesta de parte de Jae, quien empezó a reír sin parar.
—“No te vengas a dar de galán conmigo, que si secuestrara a alguien sería a un tipo importante y atractivo y tú estás muy lejos de eso”.
Afirmó el joven.
—“Puede que tengas razón, pero pon cuidado a algo papacito. Tú estás ante el futuro presidente de Corea, y yo que tú no desperdiciaría la oportunidad de convertirte en el primer caballero de la nación”.
JaeJoong quedó estupefacto al darse cuenta de que el hombre parado frente a él, tenía un ego demasiado grande y una seguridad impresionante. Park YunHo, se creía dueño del mundo, pero en realidad sus intenciones eran que su asesor observara el comportamiento de JaeJoong, así que decidió aceptar las condiciones de la joven.
Subieron al auto, el colocó la caja de regalo en el asiento de atrás, y con mucha confianza y espontaneidad, encendió el reproductor del vehículo de YunHo.
—“Tu sí que eres atrevido”.
—“Corrección, soy una persona divertida, que sabe aprovechar cada segundo y no un amargado como tú. ¡Ni música tienes!”
Empezó a buscar en las emisoras, hasta que encontró algo en la radio, dejó una canción, y empezó a zarandear la cabeza. Coreaba y se movía de adelante hacia atrás. Su oscura cabellera se volvió una marejada, y para no ser el único, con sus manos despeino a YunHo.
—“¿Estás loco? No me gusta que me estén tocando el cabello y menos que me despeluquen”.
Advirtió bastante molesto.
Si era algo que YunHo detestaba era que lo despeinaran, o quisieran transformar su manera de ser, entonces mientras conducía de nuevo la imagen de aquel joven, golpeó su alma, talló su frente con la mano para quitarlo de su memoria.
—“Lo siento, solo quería que te divirtieras un poco”.
El joven cambió el semblante, hace un momento era todo alegría y ahora estaba serio y callado, solo habló para darle la dirección del lugar a donde iban a cenar, que era un restaurante de comida típica. No era un sitio exclusivo al que él estaba acostumbrado, por lo que aprovechó el instante en el que la luz roja detuvo el paso de su auto, y envió un mensaje a ChangMin, dándole la ubicación del lugar.
Llegaron al sitio, el observó desde afuera, llevándose las manos a la barbilla con contrariedad. El restaurante era acogedor, la bandera de Corea flameaba en la entrada, el joven saludo con varios conocidos, solicitó platillos de diversa clase, enseguida condujo a YunHo, a una mesa rústica de madera.
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Lágrimas.
FanfictionAdaptación para fans. Sin fines de lucro. Créditos al autor correspondiente. ¿Qué será de ti? Observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la lluvia caía con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba e...
