Capítulo No.18

34 10 4
                                        

Un año después.

Saeng, de nuevo fue despedido de su trabajo, esta vez su antiguo jefe había querido abusar de él, para defenderse golpeó al hombre con un florero, provocándole una gran herida. Pasó varias noches sin dormir pensando que ese sujeto iba a poner una demanda en su contra, la buena noticia fue que no lo denunció, pero si le anuló todas las posibilidades de conseguir un nuevo empleo desacreditándolo.

Un mes llevaba sin encontrar nada, necesitaba la recomendación de su trabajo anterior y no la tenía.

Llegó al albergue desilusionado, en ese momento no poseía un centavo en el bolsillo. Al ingresar a la casona SeYeon salió presurosa, pálida y con la respiración agitada.

—“Al fin llegas muchacho... tu hijo...”. 

—“¿Qué le pasa a YoungHyun?”
Inquirió Saeng, corriendo a la habitación con el corazón a punto de salirse de su pecho Cuando llegó el pequeño se quejaba de dolor, se encontraba con el rostro pálido del color de una hoja de papel, ardía con fiebre, había vomitado varias veces y tenía diarrea.

—“Debo llevarlo a un hospital, mi hijo se muere”. 
Exclamó el pobre con lágrimas en los ojos dirigiéndose a SeYeon,

—“Te acompaño”.

Saeng tomó a su niño en brazos, en ese momento YoungHyun se desmayó. El lloraba desesperado, la angustia se apoderó de todo su ser, no podía perder a su niño, salieron a la calle y tomaron un taxi para llegar a un hospital público.

SeYeon, canceló el servicio, mientras Saeng, corría a emergencias con su niño agonizante.

—“¡Ayúdeme por favor! ¡Mi hijo se muere!”
Exclamó desesperado.

De inmediato ingresaron a Young para atenderlo. Saeng quiso entrar con él, no se lo permitieron. Mientras esperaba caminaba de un lado a otro, desesperado, lloraba sin parar, suplicaba por la vida de su hijo.

—“Saeng, cálmate. Debes ser fuerte por tu niño”.
Dijo, SeYeon al ver el estado del muchacho. 

—“Si algo le pasa a mi hijo...yo me muero con él”.
Declaró cubriendo su rostro con ambas manos, llorando sin parar.

Luego de varios minutos de incertidumbre un médico salió.
—“¿Familiares del niño Heo Young Hyun?” 

Saeng se acercó con premura. El galeno: un hombre entrado en años, lo observó, con preocupación.

—“Yo soy su omma, ¿Qué tiene mi hijo?” 

—“Señor, el niño presenta un cuadro grave de gastroenteritis, debido a la presencia del Rotavirus. Estamos tratando de controlar la deshidratación, sin embargo, necesitamos que adquiera esta receta lo más urgente, este es un hospital público y las medicinas escasean”.

El joven frunció el ceño.
—“Doctor yo... No tengo un centavo”. 
Mordió sus labios con vergüenza y explicó, desesperado.

—“Lo lamento mucho, de esa receta depende la vida de su hijo”.
El médico volvió a ingresar a emergencias.

Saeng se acercó a SeYeon, con el semblante apagado, le comentó con tristeza y desesperación lo que pasaba,  salieron a averiguar el costo de las medicinas en las farmacias alrededor del hospital. Saeng necesitaba ciento cincuenta dólares para salvar la vida de su hijo, quizás para muchos esa cantidad era irrisoria, pero para él era una fortuna, y tratar de conseguir el dinero se convirtió en una verdadera odisea.

Saeng no sabía qué hacer. Tiraba de su cabello con desespero lamentando su suerte. Por otro lado, no podía permitir que su hijo muriera. Así que no le quedó más remedio que rogar en la calle mostrando la receta. Varias personas le creían y le daban dinero. Por lo general monedas. Caminando casi por inercia por las calles con el rostro empañado de lágrimas y la desesperación recorriendo cada parte de su cuerpo pensó cómo única opción acudir al padre de su hijo, pero al detenerse en un puesto de revistas observó de nuevo la imagen de él con su novia de vacaciones en Dubái. 

Lágrimas.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora