Los hermosos e impresionantes hoteles y casinos acompañados de las luces de Neón, recibía llenos de ilusión a JungMin y HyungJun, quienes decidieron no esperar más y casarse tal como Jun siempre lo soñó.
Llegaron al emblemático hotel romano: el imponente Caesars Palace, tenían reserva en la suite emperador. Ambos observaban la arquitectura del impresionante edificio, que contaba con más de cuatro mil habitaciones, jardines, restaurantes y casinos.
Los encargados del hotel subieron el equipaje a la elegante suite, rodeada de gigantescas columnas que simulaban los palacios romanos, el sitio ideal para consumar la unión que en breves momentos se iba a dar.
La feliz pareja salió del hotel, con sus documentos en regla, llegaron a la capilla que habían elegido, tomados de la mano se sentaron a esperar su turno.
HyungJun como siempre rebelde, decidió vestirse de blanco ajustado y el que secundaba sus locuras, eligió un traje de negro, la capilla era sencilla, decorada con flores lilas.
JungMin lo esperaba frente al altar. Jun ingresó del brazo de un desconocido que trabajaba en el lugar y servía de acompañante de los novios. El joven coreano sintió su corazón latir a toda prisa, observaba con la mirada iluminada al amor de su vida caminar hacia él. Jun, sentía la misma emoción, estaba nervioso, para él toda esa locura era su sueño hecho realidad.
Cuando estuvo frente a frente, ambos se miraron a los ojos, muy enamorados y seguros del amor que sentían, el maestro de ceremonia leyó todas las reglas en lo referente a las bodas del mismo sexo e hizo las preguntas de rigor.
–“¿Kim Hyung Jun, aceptas por marido a Park JungMin?”
–“Claro que sí. Para amarte, adorarte, odiarte, con todos tus defectos, miedos, equivocaciones, dudas. Más allá de la vida”.
Respondió con seguridad y observó a su novio con un destello de luz en su mirada.
El novio sonrió ante las palabras de su futuro compañero, muy conmovido.
–“¿Park JungMin, aceptas por esposo a Kim Hyung Jun?”
Él sintiendo su corazón henchido de felicidad respondió:
–“Sí acepto, para adorarte por el resto de mis días, te trataré como mi rey. Eres la razón por la cual soy un hombre diferente, te acepto con todas tus locuras, y ese carácter indomable, para amarte durante la eternidad”.
Los ojos de Hyung Jun se cristalizaron de emoción, entonces procedieron a colocarse sus argollas, ilusionados de empezar una nueva vida juntos.
–“Por las leyes del Estado yo los declaro marido y esposo”.
Hyung Jun se lanzó a los brazos de JungMin, se besaron por largo tiempo.
–“Ahora si mi rey hermoso, nada ni nadie nos va a separar”.
Aseveró el joven Park.
Enseguida volvieron a unir sus labios muy enamorados. Sin importarles las consecuencias de aquella locura. Salieron a recorrer la ciudad, llegaron a uno de los restaurantes más exclusivos, en donde tenían una mesa reservada para celebrar su unión.
En el parque Hyun estaba inclinado colocando las rodilleras a Young, entonces el niño lo abrazó con cariño, y él correspondió el gesto, así se encontraban cuando Saeng llegó con el cabello alborotado, los ojos rojos e hinchados. Frenó de golpe al ver esa escena, frunció el ceño, presionó sus puños con fuerza llevado por el dolor y el resentimiento que sentía no midió las consecuencias de sus actos, se acercó y separó de golpe a su niño de los brazos de su padre.
–“¡Suelta a mi hijo maldito infeliz! ¡No te vuelvas a acercar a él!”
Exclamó tomando a Young de la mano mirando a Hyun lleno de furia, los labios le temblaban.
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Lágrimas.
Fan-FictionAdaptación para fans. Sin fines de lucro. Créditos al autor correspondiente. ¿Qué será de ti? Observaba a través de los grandes ventanales de su imponente oficina como la lluvia caía con fuerza. Ese ruido ensordecedor lo atormentaba. Le recordaba e...
