CAPITULO 25

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Siento mi corazón acelerándose en mi pecho, todo a mi alrededor  se ralentiza, sigo observando el rostro de shock de mi hermano y como cambia sus gestos del shock a la emoción y después a la furia, intentando darme el valor para voltear mi rostro ...

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Siento mi corazón acelerándose en mi pecho, todo a mi alrededor se ralentiza, sigo observando el rostro de shock de mi hermano y como cambia sus gestos del shock a la emoción y después a la furia, intentando darme el valor para voltear mi rostro y ver si es cierto, si es Yana la que está ahí.

Cuando Theo intenta dar un paso al frente de inmediato lo detengo aferrándome a su brazo, no quiero, que, en caso de que este confundido haga un alboroto, mucho menos ahora con todo el lío en el que estamos envueltos.

Volteando por completo, veo a poca distancia una mujer de tez negra, que sobresale de toda la multitud dándonos la espalda, su cuerpo está cubierto por lo que parece ser un enterizo de tono pastel, está acompañada por un tipo no muy alto que ella, de lejos se puede ver que tiene una muy bonita figura y esta algo rellena, pero nada parecida a mi hermosa Yana.

Ver al tipo sonreírle, hace que la llama que está ardiendo en mi interior se expanda, no entiendo el porque, si no tiene nada que ver con ella, ahora entiendo el enojo de mi hermano, respiro de manera profunda para tranquilizarme y sin ser capaz de ver a la señorita por completo, intento voltear mi rostro en dirección a Theo para decirle que está confundido y que no todas las personas negras tienen algún parecido.

Es ahí cuando soltando una risotada gira su rostro y la veo.

Es Ayana...

Sigue tan hermosa como aquel día.....

Y...es....esta... ¿Embarazada?...

Como si me hubieran dado un gran puñetazo en el pecho, el aire de mis pulmones sale de golpe, me aferro a mi hermano en un intento de no perder el equilibrio cuando mis piernas se adormecen al ver cómo el sujeto a su lado le pone su chaqueta sobre sus hombros.

De lejos se ven como una maldita pareja feliz, el mero pensamiento enciende en mí la necesidad casi irresistible poner en práctica todos los métodos de tortura que conozco, fantaseando primero con cortarle la puta mano a ese infeliz.

Tomo aire profundamente y dejo que la rabia me llene por completo, sin permitirme perder el juicio, debe haber una maldita explicación, nunca se me ocurrió pensar que el motivo de que ella se escabullera fuera por otro hombre, jamás se mencionó ningún jodido hombre en nuestra ausencia.

¿Yana estaba con alguien más todo este tiempo?, ¿Cuántos meses de embarazo tiene?, ¿Quién es él?. 

Quiero respuestas.

"Voy a incinerar a ese hijo de perra y bailaré con sus gritos, pero antes le arrancaré los dedos que atrevieron a tocar su piel y se los daré de comer, haré que Yana lo observe todo y que baile conmigo". Escucho susurrar a mi hermano, mientras observa de manera asesina al tipo cerca de ella.

Cuando Theo intenta reanudar su andar en su dirección, lo detengo de nuevo, esa acción hace  que me mire con rabia.

"Si no quieres que te quiebre esa mano, me dejarás ir, recuperaré lo que me pertenece". Me sisea con su mirada encendida de coraje y sus ojos cristalizados, con claras intenciones de golpearme.

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