- No sé quienes se creen que son, pero no tienen ningún derecho de intentar hacer cambios en mi vida, que ni se los he pedido y mucho menos quiero, así que - Con un jalón de cabello que casi me hace perder el balance pierdo el rumbo de mis palabras...
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No sé cuantas vueltas he dado en este sótano, pero, creo que las palabras de ese sujeto hicieron mella de alguna forma en mi.
Limpio con mi mano una vez mas el sudor que recorre mi frente, mientras intento aguantar los quejidos que quieren salir de mi garganta en este momento, ¿Como es posible que una mujer pueda pasar por este tipo de dolor por traer vida ha este plano?, suelto un quejido cuando una gran corrientazo hace que me encoja del dolor.
No quiero pensar que traeré a mis hijos al mundo y mucho menos en estas circunstancias, pero las contracciones que siento son cada vez más seguidas, tardan cada vez un poco menos y estas extrañas ganas de pujar aumentan.
Me paralizo cuando siento líquido caliente bajar por entre mis piernas, no hay que ser un genio para saber lo que me está pasando en este momento.
Estoy asustada.
Observo de reojo la "cama" que me ofrecieron para sentarme, suelto un bufido por lo estúpido que esa posibilidad suena.
¿Como daré a luz en ese espacio tan pequeño? ¿Y yo sola?
Intento no dejarme llevar por el pánico que me esta invadiendo, observo a mi alrededor con la poca iluminación que queda , con esfuerzo empiezo a apilar todo lo que tenga una textura suave, creo que soy suertuda que gran parte de los objetos aquí estén cubiertos por sábanas.
Me preocupa un poco lo sucias que están con polvo, pero no hay mucho que pueda hacer al respecto, una vez que me doy por satisfecha por como todo se ve lo suficientemente cómodo, me sostengo de la pared para poder posicionarme y tomar asiento sobre el cúmulo de telas.
"¡Argh!... Ni..niños, se que les dije que los quería tener en mis brazos pronto, pero este definitivamente es un muy...muy mal momento...creo que eso se lo heredaron de su padre Theo, lo golpearé cuando lo vea... si los vuelvo a ver". Limpio la lágrima que recorre mi mejilla mientras acaricio mi vientre cuando la contracción deja de doler.
Quito de mi cuerpo el suéter que tenía puesto, al igual que los pantalones y la ropa interior, para sentirme un poco mas cómoda antes de que me golpee otra contracción
"En donde están". Le susurro a la oscuridad que empieza a hacerse cada vez más notoria, no sé si podré hacer esto sola.
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