- No sé quienes se creen que son, pero no tienen ningún derecho de intentar hacer cambios en mi vida, que ni se los he pedido y mucho menos quiero, así que - Con un jalón de cabello que casi me hace perder el balance pierdo el rumbo de mis palabras...
Con una sonrisa de satisfacción después de escuchar las palabras de su lacayo, el hombre canoso pasa su mano de manera nerviosa por su cabello, casi saboreando su victoria.
"Me las van a pagar". Suelta entre dientes para si mismo, preparando una copa con su licor favorito, mientras se imagina, el volver a la ciudad triunfante y sacando de una vez y por todas a todos los que le dieron la espalda.
"No saben lo que les espera, ¿Creyeron que podrían vencerme?, Yo fui quien les dio la mano a ese par de muertos de hambre, y decidieron venderme, morirán, pero no sin antes hacer que me supliquen por ello". De un trago engulle el licor, con un fuerte golpe deja la copa sobre el escritorio marrón oscuro, de una brinco se pone de pie y con ansiedad disimulada se acerca a su perro fiel.
"Vamos, que todo lo que nos pertenece volverá a nuestras manos y todos los que nos traicionaron nos lavaran los zapatos con su sangre". Le da un ligero golpe en el hombro a su lacayo y sale de la habitación.
"Me las pagarán". aprieta los dientes mientras se asegura de sentir con la punta de los dedos el frio metal de su Glock 19 chapada en oro favorita colgando de su cadera.
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Con un suspiro dejo caer la ultima prenda de mi cuerpo al suelo, escucho como la tina se llena de agua a mis espaldas, observo con atención mi cuerpo en el gran espejo hay en esta hermosa cabaña, no puedo negar que el embarazo me ha dejado sin aliento, especialmente cuando me dan calambres en las nalgas.
Sonrío para mis adentros, quien creyera que existen los calambres en las nalgas y que yo sería una de las afortunadas en la lotería de calambres, ni que decir, de lo corto que se ha hecho el periodo de espera para ir al baño y ni hablar de los constantes calores que me llegan a cada rato, mucho menos de lo que mi vientre se ha llenado de estrías.
Analizo todo en general y no puedo evitar el no sentirme culpable por el hecho de querer que mis niños nazcan ya, si bien es cierto, no me arrepiento de como quede en este estado, creo que no estaba preparada para el cambio mental y no solo físico que un embarazo trae consigo y más si son dos.
Acaricio mi vientre con lentitud y expando mi sonrisa cuando los siento a mis bebés moverse en mi interior.
"Los amo, los amo tanto que a veces me quedo sin aliento de solo pensar el cómo se verán, qué tipos de rasgos tendrán, si heredarán mi tono de piel o el de sus padres, me pregunto a cual de los dos se parecerán más, pero la verdad, ya quiero que salgan y ustedes también lo quieren, se están quedando sin espacio allí adentro de todas formas". Me rio un poco cuando como respuesta patean ambos a mis costados con suavidad, como si me dieran la razón.
Levanto mi rostro de regreso hacia el espejo una vez mas y me recorre un escalofrío cuando me doy cuenta de que Theo está a mis espaldas, no estoy segura de cuánto tiempo ha estado allí.