CAPITULO 31

120 9 3
                                        

Atraigo con un poco más de firmeza a Yana hacia mi cuerpo sin lastimarla a ella o a los bebés, cuando la siento intentando alejarse de mi, sé muy bien que la razón de ello es por la atención que estamos recibiendo, no le gusta llamar la atención d...

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Atraigo con un poco más de firmeza a Yana hacia mi cuerpo sin lastimarla a ella o a los bebés, cuando la siento intentando alejarse de mi, sé muy bien que la razón de ello es por la atención que estamos recibiendo, no le gusta llamar la atención del resto, lo que me parece muy irónico viniendo de una artista tan talentosa como ella después de todo.

Pero, al final del día, esas son las cosas que me encantan de ella, sus rarezas, sus formas tan especiales de actuar en determinadas situaciones, amo como ella misma obvia su propia existencia a veces.

Quizás, eso sea respuesta del trauma que tuvo que experimentar con sus padres.

Cuando enviamos a los hermanos Roble para que averigüen el paradero de sus padres, unas semanas más tarde después de que Yana huyera, pensando que quizás pudo volver a su lugar natal, fue una sorpresa saber que la madre, una que según los comentarios de los locales, era una madre católica ejemplar, habría muerto por sobredosis hace varios años atrás, las hipótesis fueron de que no pudo con el hecho de que su hija se hubiera ido.

Si no la hubiéramos investigado antes, me hubiera creído esa versión, pero sabíamos que la señora era un joyita.

Al padre no le fue mejor tampoco, después de la muerte de la esposa fue puesto en prisión, ya que, al hacerse la investigación sobre la muerte de su mujer, encontraron documentación explícita de pornografía infantil, el no solo compraba ese contenido, lo vendía también, sumando sus adicciones y diversas formas no tan convencionales que tenía para recrearse.

Eso nos hizo preguntarnos, si quizás algo le había sucedido a Yana, solo con el formular esa idea en mi cabeza hizo que todo lo vea de color rojo, pero los pederastas como esos no siempre dejan a sus propias criaturas intactas lastimosamente.

He tenido mis momentos, en los que la curiosidad me embarga y me gustaría saberlo de su propia boca pero a la vez no sabría qué hacer en caso de ella confesase que un acto como ese fue perpetrado por su propio padre.

No le hemos dicho nada de lo que sabemos al respecto, por obvias razones, en todo caso, al menos ya nos encargamos de él y no va a ser un problema para nadie, no es esta vida al menos.

Me encojo de hombros y me inclino para poder olerla más de cerca, en un intento fallido de poder controlar mi erección, me siento tan tentado a simplemente desnudarla y hacerla mía, me importa muy poco lo que puedan estar pensando esta bola de papanatas interesados sobre mis acciones.

La posesividad me embarga, al recordar la interacción del imbécil de Florence con ella a lo largo del día, si no supiera que es necesario que siga respirando para poder encontrar al viejo, lo hubiera desaparecido hace unas horas atrás pero lastimosamente lo necesitamos por ahora.

Lastimosamente...

Como me hubiera encantado poder arrancarle los ojos por atreverse a mirarla con lujuria.

TUS COLORESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora