Jerónimo Bosia

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Traigo el primer oneshot de este libro de Jerónimo Bosia, es algo raro pero hay muchos actores de los cuales no he hecho oneshot como de Fran o de Rocco. Aún así por aquí dejo este capítulo, si os gusta no dudéis en comentar que queréis parte 2, y próximamente habrá un oneshot de Pipe y Enzo, una suertuda la prota.

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𝐵𝑜𝓍𝑒𝑜

Todo el mundo siempre había considerado a Flor como una chica delicada, como la cúspide de la feminidad, como si la persona de la chica fuera simplemente una copia de una Barbie antigua donde su único cometido en la vida era estar guapa. Y a pesar de que Flor no era así era lo que despertaba si la veías de lejos, con el pelo largo brillante mostrando un claro cuidado intensivo, la piel con pocas imperfecciones y maquillada a la perfección. Casi siempre luciendo unos tacones impecables y una amplia sonrisa, todo esto provocaba que trataran a Flor como a una flor de invernadero que se fuera a romper casi de inmediato.

Sin embargo, quienes conocieran de verdad a la chica sabrían que es meramente patosa y algo brusca, criada en el campo, siempre va por su casa en pijama sin sujetador y en unas zapatillas cuya suela se sostiene gracias a una cantidad ingente de cinta americana. Por ello nadie de su circulo cercano se extraño cuando la chica decidió empezar boxeo después de que la intentarán atracar en su vuelta a casa tras un largo día en el trabajo.

Decidida a mejorar su físico para poder defenderse de los malhechores Flor se apuntó a un gimnasio cualquiera para hacer boxeo, emocionada se había comprado unos guantes rosas, y estaba decidida en emprender su nueva aventura.

La chica entró por primera vez al gimnasio, con una mezcla de nervios y emoción, miraba a todo su alrededor observando las máquinas y a los deportistas como si estuviera admirando obras de arte en el museo. El ambiente del gimnasio era algo ruidoso, lleno de sonidos de esfuerzo y concentración.

A pesar de la apariencia delicada de Flor, que parecía no encajar nada ahí, la chica entró decidida y caminó hacia la recepción.

-Hola, ¿en que puedo ayudarte? -Pregunto el recepcionista con una amable sonrisa-.

-Hola, soy Flor Pereyra, llamé la semana pasada para empezar clases de boxeo con un grupo de mujeres para defensa personal, y no sabía donde debía dirigirme-Explico con soltura la chica.

El recepcionista asintió: -Claro, apareces en la lista, si sigues por la izquierda en el pasillo te encontraras con mi compañera Irene, la instructora del curso, ella te podrá guiar mejor-Explico el chico-.

-Perfecto, muchas gracias-Contestó Flor agradeciendo las indicaciones-.

La chica se dirigió a donde el recepcionista le había indicado, sonrío satisfecha cuando dio con su instructora y algunas mujeres más participantes del curso. Irene la instructora era muy amable, y empezó la clase de ese día dándoles un pequeño recorrido de las instalaciones.

-Aquí en el cuadrilátero grande, entrenan deportistas más avanzados-Comentó mientras pasaban a un lugar más espacioso-.

El lugar tenia varios sacos de boxeo rodeando el cuadrilátero, pero este estaba en el centro colocado con precisión para verse impotente.

A Flor la llamó la atención uno de los deportistas que estaba peleando, era un chico de apariencia fuerte, algo pálido, moreno, y de gran agilidad en la pelea. A pesar de la equitación a Flor le pareció reconocer al deportista como Jerónimo Bosia, un actor y modelo famoso, reconocido por películas como: "Ringo, gloria y muerte".

La chica no podía apartar la mirada del actor, había algo en la concentración del chico y su cuerpo que hacían imposible que la chica apartará la mirada, atenta a todos los movimientos del chico a cada uno más sensual desde la perspectiva de Flor.

Irene dejó a sus alumnas por un momento y fue a hablar con uno de los entrenadores de cerca el cuadrilátero, parando por algunos minutos la pelea, Flor siguió sin apartar la mirada del chico y por un momento mientras Jerónimo bebía agua conecto su mirada con la de Flor. Ambos jóvenes se quedaron mirándose, a la chica le pareció ver alguna intención de intimidación por parte del chico, pero no apartó la mirada, y pudo jurar como esto hizo sonreír de forma pícara al actor.

Tras el pequeño incidente de miradas Irene las llevó a un espacio un poco apartado del cuadrilátero, pero a la vez cerca de este, para empezar con el entrenamiento, el día de hoy aprenderían a pegar correctamente al saco.

Mientras todas las chicas y mujeres del curso entrenaban, varios chicos terminaron de entrenar y pasaron delante de ellas como si quisieran exhibirse como trofeos.

-Pegan como niñas-Comentó algún gracioso-.

El comentario hizo que Flor frunciera el ceño: -Eso es porque somos niñas y principiantes-Contestó algo enfurecida la chica-.

Dicho comentario no fue pasado por alto por Jerónimo quien iba entre el grupo de los chicos, el moreno sonrió ante la respuesta de la chica y se paró un momento a observar cómo trataba de golpear el saco de color negro ante ella.

-Si sigues golpeando así te harás daño en los nudillos, ¿me permites enseñarte una mejor técnica? -Le pregunto el chico a Flor-.

-No sabía que podía hacerme daño, claro enséñame-Contestó Flor contenta de tener extra ayuda-.

Jerónimo camino hacia la chica, tomando su mano para colocarla en la posición correcta, la tomo con delicadeza cerrándola y mostrándole también con las suyas como hacerlo correctamente. La chica sentía como el corazón le palpitaba con fuerza dentro del pecho ante la cercanía del chico, aun así, estaba agradecida por su ayuda.

-Sobre todo debes asegurarte de que la muñeca esté alineada con el ante brazo, por mucho que pegues fuerte si no alineas no abarcas-Explicó Jerónimo-.

Flor asintió entusiasmada: -Alineo con el antebrazo, okay-.

La chica dio un par de golpes al saco ante su figura, haciéndolo de la forma correcta, el chico asintió orgulloso.

-Muy bien, tienes potencial, solo procura no hacerte daño-Comentó el actor con una sonrisa-.

-Procuraré no lesionarme, gracias por todo-Agradeció Flor-.

-No hay de qué, por cierto, soy Jerónimo, ¿y vos? -Preguntó con amabilidad-.

-Ya se quien sos, he seguido algo de tu trabajo, yo soy Flor-Contestó la chica de forma animada-.

Jerónimo sonrió ampliamente ante la sinceridad de la chica: -Encantado de conocerte Flor, te dejó en manos de Irene, ¿nos vemos mañana? -.

-Mañana no hay clase-Contesto con simpleza Flor-.

-Aunque no haya clase, si quieres pasarte por aquí podemos practicar un rato, solo vos y yo-Sugirió el chico para luego irse despidiéndose con un pequeño gesto-.

Flor se quedo algo pasmada ante el saco, entrenado de forma tranquila mientras su cabeza repetía mil y una veces la frase de Jerónimo mientras se planteaba si acudir de nuevo al gimnasio mañana o dejar pasar la oportunidad de encontrarse de nuevo con el chico.

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Este a sido un poco más largo que el anterior y espero que os haya gustado, recuerdo que podéis votar que siempre ayuda, que si comentáis os voy a leer, y que podéis seguirme por redes sociales.

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