Chori Segura

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Hola, traigo hoy después de una semana, el oneshot que prometí de Chori. Siento mucho haber tardado tanto, estuvo muchos días sin internet y no dejé nada programado, pero lo bueno es que al fin llega.

De hecho ahora mismo estoy trabajando en otro oneshot de Juani, y así ya tengo controlados todos los pedidos, que por cierto, siguen abiertos, así que si queréis algo en concreto solo tenéis que pedirlo porque aún no he escrito nada de Rocco, ni de Fran, y de muchos como Andy he hecho poca cosa, así que si queréis pedir algo estáis en vuestro derecho.

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𝐿𝑜𝓈 𝒿𝓊𝑒𝑔𝑜𝓈 𝒹𝑒𝓁 𝒹𝑒𝓈𝓉𝒾𝓃𝑜

Erin siempre se había sentido algo diferente a las demás, jamás había sido la primera decisión de nadie. Era la típica persona que escogen la última cuando hay que hacer equipos, con lo cual era una persona de escasos amigos y pocos contactos. Erin siempre se había refugiado en los libros, los grandes autores británicos decoraban su estantería, las palabras que emergían de los libros de poesía la hacían sentir algo menos sola.

Pero los hilos del destino, que según Erin enmarañan a todos en el mundo, toman partida de una forma u otra, siendo una adolescente conoció a Benjamín, un chico moreno que le recomendó algún libro de tipo más científico. Chori como lo llamaban quería estudiar psicología, y a ojos de Erin no había nadie mejor para ello, pues el moreno tenía un corazón de oro.

- ¿Lista pera el examen, rubia? -Pregunto Chori jugando con un mechón de pelo de la chica-.

Erin río quitando su pelo de la mano del chico: -No mucho, sabes que es de ciencia y me va a ir mal-.

-Tu confía en ti misma, y si no ya sabes que te ayudaré con la recuperaciones-Ofreció el chico-.

Erin sonrió poco confiada en sí misma, siempre había tenida problemas con todo lo que tenía que ver con ciencias y matemáticas, sin embargo, Chori siempre estaba allí para ayudarla. El chico trataba de hacer que todo fuera más fácil para ayudar a la rubia, y Erin apreciaba sus esfuerzos, aunque sirvieran de poco.

-Erin, tomá-Dijo Chori a pocos minutos de empezar el examen-.

- ¿Qué es esto? -Pregunto confundida la chica-.

Chori sonrió de forma ladeada: -Es mi bolígrafo de la suerte, tal vez te ayude un poco si estas nerviosa-.

Erin sonrió completamente conmovida por el hecho, y le agradeció a su buen amigo.

Con pequeños gestos como ese, pero meramente bondadosos, Erin no pudo evitar empezar a sentir cosas por el chico. Chori le hacía compañía, se preocupaba por ella, y era detallista, cualquier persona lo hubiera descrito como el chico de ensueño, pero la rubia tenía la ligera sospecha de que lo que sentía no era correspondido.

-Erin, te quiero presentar a Helena-Dijo el chico mientras soltaba la mano de una chica-.

Erin miro a la supuesta Helena con algo de disgusto, sintiendo como su corazón se rompía ligeramente, la rubia no entendía que tenía la chica que ella no.

-Un placer conocerte-Expresó casi musitando Erin-.

Tras la salida con los dos novios, siendo la vela que iluminaba a la pareja, Erin se encerró en el baño de su casa, con pequeñas lágrimas en los ojos miraba su reflejo odiando cada rasgo que conseguía observar. Finalmente paso su mano por su largo pelo rubio y tuvo una idea, intentar parecerse a la chica que le gustaba.

Con algo de pánico tomo las tijeras y se cortó un flequillo algo más largo que el de la supuesta Helena, fue a comprar tinte y se tiñó de un negro oscuro junto a sus pálidas cejas.

𝓞𝓝𝓔𝓢𝓗𝓞𝓣 // 𝖑𝖆 𝖘𝖔𝖈𝖎𝖊𝖉𝖆𝖉 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝖓𝖎𝖊𝖛𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora