Blas Polidori

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Tras otro mes desaparecida vuelvo con un oneshot de casi 3000 palabras, espero que os guste bastante de nuevo es como algo de época que se sale de lo habitual de actor y alguien más, agradecería si comentaseis a ver si os gusta este formato.

La verdad es que sigo escribiendo por amor a esta historia porque sinceramente hecho de menos la época del boom, la época donde me despertaba con más de 40 notificaciones por post, pero bueno lo importante es seguir escribiendo y dejando plasmados sentimientos e ideas.

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𝓔𝓵 𝓭𝓮𝓽𝓮𝓬𝓽𝓲𝓿𝓮 𝔂 𝓵𝓪 𝓬𝓻𝓲𝓶𝓲𝓷𝓪𝓵

Ser detective no era fácil, rehaciendo la frase ser uno de los detectives más jóvenes del cuerpo no era fácil, sin embargo, esa había sido la surte de Blas, tal vez ser detective no era su trabajo soñado, si era sincero ni siquiera recordaba cómo se había hecho policía, pero ahora le tocaba responder ante su deber.

Muchas veces su deber de policía no le gustaba, en muchas de las revueltas y manifestaciones estaba de lado de los revoltosos, pero no podía abandonar su puesto, algo bastante malo porque estando a finales de los sesenta veía el mundo cambiar de forma explosiva hacía uno mejor, tal vez uno donde ser policía no era malo ni repetitivo.

Pronto los pensamientos del joven se vieron interrumpidos por un estridente sonido a base de pitidos, la alarma. Casi adormilado el joven de cabellos rizados se levantó rascando su nuca tratando a su misma vez de deshacer los enredos de su pelo con sus dedos.

Blas camino con pereza hasta el baño sencillo y recubierto de azulejos azules, en el baño hizo sus necesidades y termino mirándose en el espejo peinándose con gomina los rizos oscuros que recubrían su cabeza, luego con cuidado se vistió, traje oscuro y bien encajado, corbata a rallas no muy llamativa, unos zapatos negros y una buena gabardina gris que les resguardaba de forma sublime del temido frío.

Sin desayunar camino hasta la comisaría, donde el ajetreo de las máquinas de escribir y el humo de los puros invadía los sentidos del joven, pronto recibió órdenes de los superiores, quienes vestían incluso más uniformados que él.

-Detective Polidori, tenemos un nuevo caso para usted. Robo en la joyería de la calle mayor. -Comunico un hombre algo mayor con gafas entregándole unos papeles-.

- ¿Entraron anoche? -Pregunto con algo de desdén Blas-.

-Si, de la misma forma que una conocida tuya-Menciono con algo de gracia el jefe-.

Blas dirigió su mirada oscura al hombre preguntándose internamente que le hacía tanta gracia: - ¿A qué se refiere? -.

-Han entrado de la misma forma que robaba la señorita Moretti-Explico el hombre-.

El detective conocía bien a la mujer, era una muchacha de su edad sumamente hermosa, ojos azules y una figura de modelo, sin embargo, tan hermosa que era también era lista y ambiciosa, en consecuencia, todo aquello que le llamaba la atención y estaba en un escaparate o cartera ajena lo robaba con precisión.

-Es imposible que haya sido Moretti, está en prisión, ¿o acaso ha escapado? -Pregunto Polidori poniendo en duda la capacidad de los funcionarios de prisión-.

El jefe negó la cabeza: -No hemos tenido noticias de la prisión, pero es tu trabajo investigar, así que andando a la calle-.

El de rizos asintió y se dirigió a la joyería, el lugar del crimen, al llegar a la calle mayor se dio cuenta de la gran presencia policial que había, y al entrar al lugar se percató de que el crimen había sido preparado de forma meticulosa, no había ninguna huella en el mostrador, ni ningún cristal roto, había sido un robo silencioso.

𝓞𝓝𝓔𝓢𝓗𝓞𝓣 // 𝖑𝖆 𝖘𝖔𝖈𝖎𝖊𝖉𝖆𝖉 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝖓𝖎𝖊𝖛𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora