Enzo Vogrincic

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𝓒𝓐𝓕𝓔

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A pesar de no ser alguien que se enamora fácilmente, Enzo sentía que lo estaba, se pasaba las mañanas en una cafetería 24 horas, tomaba su café habitual mientras miraba con atención a aquella chica. Si bien no había podido intercambiar una sola palabra con la muchacha, él sentía que debía actuar, tal vez pedirle su teléfono, porque siendo sinceros pedirle alguna red social sería inútil porque no usaba las redes.

-Mati- Llamó a su fiel compañero de rodaje- Vos que harías si quisieras enamorar a una piva? -Le pregunto una vez este estuvo a su lado-.

-Ya fue, le regalaría algo-Contestó con simpleza- Unas flores, eso les gusta a las minas-.

Enzo asintió levemente, un regalo parecía lo indicado, pero unas flores eran demasiado simples, debía ser algo especial. No sabía si regalarle unos bombones, que pasaba si era intolerante a la lactosa, tal vez podía pagarle el desayuno de la cafetería, aunque podía interpretarse mal. Parecía que de tanto pensar le había dado jaqueca, necesitaba ayuda y el más emocional del grupo era Juani.

Tras una larga toma donde se encontraban en la replica de fuselaje, el director gritó corten, y casi sin pensarlo Enzo se dirigió donde Juani hablaba animadamente con Fran.

-Juani, tenés un momento? -Pregunto con su voz suave-.

-Para ti tengo una vida entera, no como para Blas-Dijo Juani dejando de lado su teléfono en el cual seguramente estaba twitteando-.

-Juani, deja al nene tranquilo-Comentó Fran riendo mientras se levantaba de la nieve e iba a hablar con alguno otro de los chicos-.

-Que necesitabas? -Pregunto Juani otra vez dirigiendo su mirada a Enzo-.

-Creo que me gusta una mina, Mati me dijo que le regalase algo para llamar su atención, pero no se que regalarle, no quiero regalarle algo típico o que no le guste, pensé que podrías ayudarme tenés cara de saber que hacer en estas situaciones-Le confesó Enzo-.

-Boludo, si supiera que hacer me lloverían las minas, pero estoy más solo que los leídos que me deja Blas-Comentó Juani riendo- Pero dale pa, te ayudo, pensemos en algo, ¿de donde es? -Le pregunto a Enzo-.

-No tengo ni idea, jamás he podido cruzar una palabra con ella-Comento Enzo con una ligera sonrisa en su rostro-.

-Ay cualquier mina moriría por vos y le tenés miedo a una pobre muchacha?

-No, simplemente no se a dado, ella esta desayunando en la cafetería muy tranquilita, con su teléfono, no quisiera molestarla- Respondió Enzo-.

-Haber empezado por ahí, ¿si va a la cafetería para que será? -Le pregunto con retorica Juani-.

-Desayunar-.

-No boludo, pareces imbécil Enzo, para tomar café, prepárale un café, el mejor café de su vida-Le respondió Juani medio riendo-.

En eso momento parecía que todos los problemas del pelinegro habían desaparecido, veía las cosas bastante más claras, solo debía empezar a preparar café para hacer el mejor café del mundo.

Los pocos descansos que tenia libre se la pasaba en la cocina del set, probando mil y una combinaciones de café tratando de encontrar la mejor para enamorar a la chica que no salía de su cabeza. Los pobres compañeros de Enzo se habían visto arrastrados a este mismo terremoto, y eran obligados per el pelinegro a probar sus locas ideas de café.

-Dale Agus probá el café, es solo un sorbo, decime si esta bien de azúcar ni que sea- Le suplicaba Enzo a Pardella otro de los mayores quien a pesar de entenderle estaba un poco harto de la situación-.

-Enzo pará, estoy bien con mi mate- Le dijo prácticamente ignorando al chico-.

Al final Enzo encontró a una victima para que probara su café, el pobre Berru que estaba tranquilamente hablando con Agustín Lain, había sido el elegido para probar el café, le respondo a Enzo con un simple, "Esta bueno, bien de azúcar, yo se lo llevaba a la mina", y esas simples palabras resonaban en la cabeza del pelinegro, quien tras pedir permiso para ir un momento fuera del set, corrió por las calles hasta encontrar la cafetería, por suerte antes que él, la morena de sus sueños entraba por la puerta de la cafetería.

Con un paso apresurado tratando de no derramar el café, Enzo llego a la cafetería, entro y vio a la chica sentada en el mismo lugar de siempre, se acerco a ella con el corazón en un puño.

-Perdona, se que no sabes quien soy, me llamo Enzo, vengo cada día a esta cafetería igual que vos, y desde que te vi no he dejado de pensar en ti, no sabía como pedirte una cita, así que te hice este café. Se que no es el mejor, pero se puede mejorar, puedo ponerle más azúcar, leche, ¿pido leche? -Empezó a decir el pelinegro-.

-No te preocupes, se que se puede mejorar y es un lindo detalle, pero, no tomo café-Confeso la morena-.

El mundo le cayo a los pies, la chica le miro a los ojos notando como el chico ligeramente palidecía por momentos.

-Porque no te sientas y te tomas el café conmigo, si has estado viniendo a la cafetería y no me has dicho nada tendrás muchas cosas que decirme ¿no? Por favor toma asiento- Le dijo la chica con una sonrisa-.

Enzo tomo asiento admirando a la chica que en sus ojos oscuros era la mujer más bella que había visto en la vida, esperando que de esa situación solo saliera algo bueno y tal vez un mejor café.

𝓞𝓝𝓔𝓢𝓗𝓞𝓣 // 𝖑𝖆 𝖘𝖔𝖈𝖎𝖊𝖉𝖆𝖉 𝖉𝖊 𝖑𝖆 𝖓𝖎𝖊𝖛𝖊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora