Capitulo 8

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La suerte no le acompañaba, en el momento que decidió marcharse pensó en simplemente ir a casa de su cuñada y pedir ayuda.

Ni siquiera pudo llegar ahí, apenas llegó al pueblo aquella sonrisa ganadora que tanto odiaba se encontró con sus ojos.

¿Cómo pudo ser tan tonta? en qué momento pudo pensar que ella podría simplemente ser libre, fue una tonta se dejó llevar por los sentimientos desbordados y se puso en peligro.

Si estuvo a salvó tanto tiempo fue porque Vicente la cuidaba "El jamás dejará que te hagan daño" eso le dijo Alana la última vez que la vio, ella pensó que eran solo palabras "Jamás te apartes de mí, por favor" eso solía decirle Vicente cada vez que estaban en el pueblo, quizá él sabía que les seguían los pasos, tal vez solo lo oculto para no preocuparla...Que tonta fue, que tonta.

-Pensé que estarías feliz de verme- su risa sonó mientras ella mordía su mejilla intentando no romperse-en realidad esperé mucho tiempo en que salieras, pero cuando todo comenzó a ir mal... Solo fue cuestión de esperar-

-Mi hermano me va a buscar... Vicente...-

-Te vía, te vi con él en el rodeo, mira nada más, la niña asustada de papá coge con un Villaseñor-

-Él y yo...-

-Se lo dije a tu padre, que su linda niña estaba en una aventura con Vicente Villaseñor, por eso me dejaste, para vivir tu jodida aventura- y ahora el coraje de su padre tenía sentido para ella

-Eso es mentira, solo me ayudó cuando tú, hijo de puta me...- antes de terminar la palabra Joseph soltó una mano del volante y con toda la fuerza de su brazo la estampó contra la guantera haciéndola gritar

-¡Mejor cállate!-se estaciono para girarse hacia ella y tomarla por el cabello acercándola lo más que pudo a su rostro- iremos a casa y te quedarás ahí hablaras con tu jodida cuñada y le dirás que te equivocaste, que lo de Vicente fue un error y que quieres estar aquí y después iremos a un puta rodeo y le demostraras a ese maldito imbécil que eres feliz-

-Eso no pasará-sollozo con el labio roto y el dolor punzante del tirón de cabellos

-Pasara y así dejaré pasar que te revolcaras con ese maldito ordinario-volvió a sacudirla

-Vicente me va a encontrar... él...- con la misma furia de hacia un momento la volvió a golpear contra el auto, como si le tuviera asco soltó su cabello para continuar manejando.

Camila se hizo un nudo con sus brazos mientras continuaba recargando la cabeza contra la guantera incapaz de poder levantarse, sintiendo la sangre bajando en su rostro, sabiendo que muy probablemente esta vez no saldría con vida de esto.

Un par de horas después la arrastró a su casa, no importo cuánto peleo él no cedió, era un hombre fuerte, violento y lleno de coraje, así que no tuvo ninguna restricción en sacarlo con ella.

-Serás una niña buena, si no haces lo que te digo no me voy a tentar el corazón, tú eres mi maldita esposa-

-No me voy a quedar aquí- soltó más para ella que para ese hombre que parecía más furioso a cada segundo

-Sabes, mi madre siempre me dijo que eligiera a alguien de buen corazón sobre una cara bonita, por eso me case contigo...pero te subestime, jamás creí que alguien como tú podría darme tantos problemas-

-No te tengo miedo- se puso firme

-Pues eres más tonta de lo que creí...harás lo que yo quiera, y te comportas, quitaras los cargos y tomarás mi mano cuando asistamos a las cenas de caridad, lo harás y estarás a mi puto lado cuando me promuevan ¿Entiendes?-

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