Capitulo Extra 11

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- ¿Qué haces aquí? - Adán corría a alcanzar a Amanda quien llegaba a paso lento hasta su despacho para levantarla en brazos

-El medico dijo que debo empezar a moverme-

-Lo sé- la coloco en el sofá cerca del ventanal con una pequeña sonrisa- pero me encanta tenerte en mis brazos- beso su frente con una sonrisa ganadora.

Desde que salió del hospital Amanda estuvo a cargo de Adán, no habían logrado hablar de todo lo que paso, ni de aquellas cosas que se dijeron o no se dijeron. Su familia les visitaba constantemente, todos menos Alana, quien continuaba de algún modo molesta con ella.

Amanda ahora comprendía la razón, cuando se marchó dejo a su paso un corazón roto, lanzo sobre Adán todos sus miedos sin piedad y después lo termino lastimando de más. Claro que ella tenía razón, por ello no pelearía con ella.

-El día esta hermoso- estiro sus piernas en el sol con aquellos golpes desapareciendo lentamente de su cuerpo

- ¿Quieres ir a caminar? - sonrió sentándose a su lado- bueno, quizá yo te cargue todo el camino, aun no me fio de estos- y apretando sus dedos la miro reír

-Adán...

- ¿Te molesta? -

-No, yo...-

- ¿Es hora? -

-Lo lamento-

Adán la miro soportando las lágrimas, tenían esta conversación pendiente, no podían seguir sin ello, él no podía cruzar la línea y ella no quería seguir siendo una carga.

-No tienes nada que lamentar, ambos fuimos orientes-

-Lo sé, pero... no lamento lo que paso ese día, porque fueron cosas que ambos sentíamos, tenías todo el derecho a estar molesto conmigo por no poder entenderte... y yo a tener tanto miedo...-

-En eso tienes razón- continúo acariciando sus dedos de los pies mirándola

-Lamento haberlo escuchado- y aquella declaración lo puso tan tenso que soltó su pie de golpe- sé que no debí, que él hizo esto, yo... fui descuidada, fui tonta y te preocupé. Lo siento, realmente lo siento-

Adán guardo silencio, no podía decir nada, aquel hombre pago lo suficiente para desaparecer entre sus dedos, pero le seguía el rastro, estaba esperando el momento, nadie más lo volvería a poner en jaque de esta manera, ni a ella, porque no la dejaría ir.

Así se pasará toda la vida encerrándola en ese lugar, no la dejaría ir, así que más Valia que la vida pasará así de serena evitándole sacar aquellas garras a flote.

- ¿Qué paso con él? -

-El dinero pago su libertad- soltó cruzándose de brazos

-quiero que me jures algo... si tú y yo seguiremos juntos, si vamos a ser capaces de tener otra oportunidad el uno con el otro... yo, yo te juro que te escuchare siempre, no volveré a ponerme en peligro ni a ponerte a ti en ninguna mala situación, te lo juro... pero, yo necesito que me jures que no lo mataras...-

-Amanda- Adán se puso de pie sintiendo como lentamente lo amarraba al suelo

-Hazlo por mí, no puedo soportar pensar que corrió sangre en mi nombre, por favor... Adán... se puso de pie trastabillando un poco intentando llegar a él, tocarlo, evitar que se perdiera en aquel coraje que su decisión le causaba-

-Está bien, lo hare... pero te quedaras aquí, te casaras conmigo... su vida a cambio de que te quedes... no importa que no me ames... no importa que quizá dudes de mi moral... te juro que no levantare la mano contra nadie nunca más mientras estes aquí... pero cásate conmigo... quédate...- la abrazo acariciando su rostro con el latir desesperado de su corazón golpeándole el pecho

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