-Definitivamente no- Amanda se decía así misma intentando que lo que veía no fuera verdad- Esto no es cierto, no, no, no lo es...- parpadeaba rápidamente al pie de aquella balla mientras su prometido metía la mano dentro de la blusa de aquella chica de ojos verdes y piernas largas.
Ella sabía que Lorenzo le engañaba, lo supo desde hacía tanto tiempo, pero no quería aceptarlo, así que el día que decidió salir de su pequeña burbuja perfecta el mundo le dio con la verdad en la cara.
Comenzó a caminar sin darse cuenta, el anillo en el dedo le picaba, y su corazón pasaba de apenas latir a rebotarle en el pecho, ella era una buena mujer, lo sabía perfectamente, pero su mundo exigía mil cosas más... debió pensar en ello antes de salir con un hijo de puta como este, pero... ella en realidad lo amaba demasiado.
mientras la distancia se terminaba entre ellos no podía evitar el pasado, lo recordaba al pie de su dormitorio de universidad con su sombrero y aquella sonrisa de un millón de dólares, jamás vio a un hombre tan guapo, jamás pensó encontrarse con alguien así interesado en ella.
jamás fue una mujer fea, no, pero su mundo definitivamente estaba lejos de los rodeos y los reflectores, ella era una simple maestra, y amaba serlo, realmente amaba lo que había logrado... pero quizá la descendía no tenía ese aire extremadamente llamativo, ni ese perfil de rubia de playboy, no, ella tenía plastilina en los pantalones y 25 tipos de tijeras diferentes...
sus pensamientos ya no eran claros, su vida ya no era clara y ese tipo tenía el gesto más desencajado que vio jamás en una persona viva.
-Amanda, espera yo...- su palma se estampo sobre su rostro de tal manera que todos a su al redor giraron la mirada sorprendidos- ¿Que te pasa? - Lorenzo tomo su mano inmediatamente acercándola a él lo más que pudo pasando de la sorpresa a la furia-
-Suéltame-
- ¿Que putas haces aquí Amanda? Este no es tu lugar, lo sabes-
- ¿Quién te crees para decirme tanta mierda? - su voz comenzó a romperse intentando zafarse del agarre que paso de un tirón a un apretón.
-Vete a casa-
-No... no me iré hasta que me escuches, yo sabía eras un cabrán... pero esto- señalo a la rubia que los miraba sorprendidos- ¡QUE SEPAS QUE ESTE TIPO VIVIA CONMIGO! - grito dando un tirón hacia atrás intentando zafarse sin éxito
-Yo... yo no tenía idea, yo...- la chica miraba a su alrededor y quería desaparecer llena de vergüenza
-Vámonos...- Lorenzo intento caminar, pero ella tiro de su agarre negándose a ir a ningún lado con él
- ¡Suéltame! - grito jalándose- ¡TE QUIERO FUERA DE MI CASA! - volvió a gritar ya sin importarle todas las miradas que se le pegaban a la piel
-Estás haciendo el maldito ridículo, pareces un loca- tiro de ella por los codos susurrándole furioso a centímetros de su rostro- Se suponía que deberías estar trabajando en casa como siempre, este no es tu lugar-
-Ni mi casa el tuyo- las lágrimas comenzaron a rodar por su rostro- Toda la gente sabe que vivimos juntos, y tú me engañas tan...Dios soy una tonta- Lorenzo la apretó a su pecho intentando distraer la atención de la gente.
-Vamos, hablemos en casa, ven- ablando su agarre, pero Amanda seguía tan furiosa
- ¡No! - se separó de él dando un par de pasos lejos, miro su dedo y su mundo entero ardió de nuevo, ese anillo era tan feo... ni si quiera se parecía a ella y con su cordura ya en otro estado de la república lo arranco de su dedo para arrojárselo en la cara frente a todos esos vaqueros que miraban el evento cuchicheándose y riéndose de ellos- ¡Que te jodan Vaquero de cuarta! -
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Las Cumbres
Teen Fiction"Una vez que encuentras al amor de tu vida, lo demás va en declive" esa era la frase que durante años definió los pasos de Vicente, jamás pensó volver a sentir amor, muchos menos a mirar a alguien y que se le acelerara el corazón... o al menos así f...
