Capítulo 16

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Adán estaba de pie frente a Camila y Braulio, más que su abogado se sentía como tener a un perro se reserva cuidándole.

Vicente le pidió que no se separara de ella y así lo hizo. Mientras el proceso de la prueba de paternidad se daba Adán no le perdía de vista.

Joseph intentaba acercarse a ella a cada paso, pero le fue imposible. Sabía perfectamente que esto era una perdida de tiempo, quería solo un momento para verle un segundo, un momento para poder tenerla de nuevo. pediria perdon, lloraria de ser necesario y juraria sobre sangre que cambiria.

Todos estos deseos llegaban realmente muy tarde.

Esa familia la hizo tan parte de ellos que incluso el hermano de la esposa muerta le cuidaba como si se realmente fuera importante para ellos. y aqui es donde radicaba su debilidad. porque Joseph jamas podria ver el valor real de Camila, algo que los oriundos de las Palmas percibieron a primera vista.

Ella era importante,incluso para Adan, porque la persona que más amo a su hermana volvió a la vida cuando llegó, y no tuvo la necesidad de pisotear nada. Cuido todos los recuerdos de su hermana, los respeto y aprecio su memoria.

Claro que era importante para él, porque se encargo de limpiar la tumba de María en los días que Vicente se quebraba, porque nunca la vio como una sombra aunque al principio lo fue, y aunque no lo dijera en voz alta, tanto Adan como cada miembro de la familia muy en el fondo pensaban que ella era la respuesta que Maria envio a las oraciones de todos.

Camila sabía lo que era una herida en el alma y en vez de negarse a su existencia o insistir en cerrarla, escucho lo que Vicente tenía que decir, lloro con él y miro el pasado como algo inevitable e innegable y con ello siguió adelante.

-Ven aquí, ven con tu tío- Adán extendió los brazos a un lloroso pequeño que salía de la prueba de sangre- ya pasó, mira, mira lo que tengo aquí- y sacando una paleta de bombón lo hizo sonreír mientras se acurrucaba en su cuello

-Lo hechas a perder lentamente- Camila sonrió mirándolo aferrarse con esas manitas pequeñas a su tío favorito

-Víctor aún no me perdona que yo sea su tía favorito- le guiño el ojo mientras caminaban hacia la salida del hospital-¿Estás bien?-

-Lo estoy, solo se siente raro todo esto, odio verlo, parece que no me afecta y lo intento pero de verdad me quema el que solo dirija su mirada hacia mi persona-

-Esto está por terminar, ese desgraciado nos jugara sucio pero la verdad es que nosotros ya estamos curados de espanto- continuaron caminando calle abajo

-Gracias por todo Adán, de verdad, jamás pensé que tú...- se detuvo a medio camino de aquella frase

-Soy su tío favorito, no puedo no cuidarlo- volvió a darle aquella sonrisa melancólica con la que Camila sabía no podía seguir

Un par de calles adelante Vicente estaba estacionado esperándoles en el auto.

-¡Papi!- Braulio aplaudió estirando los brazos a ese vaquero que corría ha ellos como si llegarán de la guerra.

-Ven aquí vaquerito-

-Pico- señalo su brazo aún con la paleta mordida en su puñito

-Lo sé amor, lo sé, pero fuiste muy valiente- beso su mejilla- y tu también niña, tu también- tiro de ella para tener a esas dos razones seguras entre sus brazos

Joseph miro aquella escena a lo lejos, esta era su ultima oportunidad para lograr lo que fuera, esperaba poder tener la oportunidad de hablar con ella. pero no lo logró, sus opciones se agotaban, y su paciencia también, pero este golpe seria definitivo.

Las Cumbres Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora