Capítulo 15

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Joseph recibió la repuesta que jamás espero, Camila estaba dispuesta a llevar a su hijo a realizar la prueba, todo con tal de que le dejara en paz.

Mientras se ocultaba entre la gente en su memoria estaban aquellos días en los que su mente se comenzó a fracturar... Camila deseaba una familia, eso ya lo sabía y día a día a su lado se jactaba de todo lo que él le podía brindar...hasta ese día.

Las palabras del médico se repitieron en su cabeza una y otra vez después de hacerse la prueba de fertilidad "Usted no puede tener hijos" ese día supo que la perdería.

Pero si todo fuera lo contrario, si tan solo fuera ella quien... Y así fue como con unos cuantos dólares la hizo culpable. Era casi inconcebible para el ser culpable ante sus ojos, siempre se llenó la boca de ser lo mejor en esa casa, y esto solo era una demostración del universo de que no era así...

Todo eso funcionó durante mucho tiempo para él, su propia amargura se reflejó en la culpa de Camila, pero al parecer ella siempre encontraba la manera de volver a opacarle de una y otra manera... Y eso jamás le gustó.

Camila tomo aquello de manera estoica, si sentir culpa, pero al mismo tiempo se esforzaba cada día por hacerlo feliz, y todos a su alrededor podían verlo, eso no le ayudaba, no era como si de la nada simplemente ella pudiera tomar toda esa amargura y afrontarla.

siempre tenía que ser mejor persona, siempre era así... y ese era en realidad su mayor miedo, que un día se levantara y se diera cuenta que era mucho más de lo que se merecía. Y ahora mismo eso era más que obvio, porque ahí estaba, después de una vida llena de miseria, sonriendo, confrontándolo, con aquel niño de casi un año aplaudiendo mientras le acomodaba un ridículamente enorme sombrero de vaquero.

Ahora tenía el cabello más libre, aquella cola de caballo se movía como si tuviera su ritmo, también parecía más feliz, tenía la misma sonrisa que el día que la vio en aquella exposición, era feliz... Tan feliz que le dolía.

Durante esos años que se mantuvieron separados se aferró como un loco a la idea de que ella seguía siendo su esposa, ese hombre no tenía nada que ofrecerle, ella amaba pintar, amaba la ciudad y ahora estaba encerrada siendo una ama de casa... y el termino de esa idea no hizo más que amargarle la vida.

todo lo que estaba frente a sus ojos pudo haber sido suyo, esa vida pudo ser suya, esas sonrisas, ese bebé, ella siendo feliz, pero por jamás fue capaz de simplemente tomar su mano y continuar, tenía que competir, debía de sentirse superior a ella. por ello estaba aquí intentando convencerse de que ella no podría ser feliz, no lo era, por ello dejo de insistir para el divorcio porque ella no era feliz, no lo era.

aunque aquella imagen ahora mismo le decía lo contrario, ese niño, esa sonrisa y ese hombre... se quería morir... no podía parar de analizarlos, ese tipo la miraba como él lo hizo en silencio alguna vez. La odiaba, lo odiaba... Nada de eso se merecía.

Dio un largo respiro y paso ambas manos por su rostro, tenía que controlarse, se sienta mareado, las manos le temblaban y su corazón se sentía pesado estaba perdiendo el control, no podía permitirse aquello, así que salió del lugar tan rápido como pudo era inevitable este momento y no pudo afrontarlo, estaba sintiendo las lágrimas correr en sus mejillas y solo quería salir corriendo... volver en el tiempo...lo que fuera... lo que fuera que le arrancara este dolor del pecho.

Y como si el destino estuviera de su lado... Después de tanto tiempo la tuvo frente a él, caminando con aquellos vaqueros ajustados mirando el móvil con una cerveza en la mano.

Camila se congelo cuando lo vio, apenas si pudo dar un par de pasos atrás cuando sintió sus manos sobre ella.

Era evidente que no se encontraba bien, le abrazo desesperado buscando el olor del pasado, pero ahora olía a ese hombre, a campo a bebé a todo menos a él.

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