Capitulo Extra 12

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- ¿Estás seguro de lo que deseas hacer? -

-No me voy a arriesgar- Adán miraba por la ventana del auto hacia aquella casa que conocía de tiempo

-Si por alguna razón Amanda se entera...-

-No tendrá por qué enterarse, en un par de días caminare al altar y no planeo dejar ningún cabo suelto- Genaro sonrió irónico sabiendo que esto era una buena pero muy mala idea.

Genaro podía entender su miedo, Adán había perdido tanto una y otra vez que era lógico que la cabeza le amenazara así.

-Listo- miraron salir a Lorenzo de aquella casa acomodándose el sombrero

-Hola, hola- y en cuanto dieron un par de pasos hacia él salió corriendo.

No importaba lo que dijera, ya sabia que tarde o temprano irían por él, todo el dinero que uso para escapar no le sirvió de nada, porque se trataba de Adán Belmont, y nadie escapaba de su mano... nadie...

Mientras intentaba justificar sus acciones miro a quien ahora tenia a quien algún día amo, apenas si podía ver algún sentimiento, no tenia miedo, ni gusto, solo lo miraba rogar piedad.

No pudo escapar, porque levanto la mano contra lo mas sagrado y amado que ahora tenia en su existencia, y odiaba que fuera así, odiaba verlo cada vez que Amanda sonreía a medias cuando su pierna dolía, o cuando intentaba jugar con sus sobrinos equilibrando aquel bastón, siempre lo veía ahí, en aquella herida... tenia el poder de herirla de nuevo.

Y no estaba dispuesto a permitir aquello.

Al día siguiente volvió a casa, Amanda lo esperaba mientras organizaba todo lo que faltaba para la boda, sonrió de oreja a oreja cuando lo vio, se dejo envolver por sus brazos y se sintió morir mientras le hacia el amor... y en ningún momento la sobra de lorenzo apareció.

El día de la boda llego más rápido de lo que esperaban, las Flores finalmente se vestía de fiesta, después de tantos años la gran Quinta de Las Flores parecía tener vida.

Magdalena, la madre de Adán miro el lugar, las cortinas eran nuevas, había fotografías familiares en las alacenas, parecía que aquel lugar tenia una vida que nunca tuvo y mientras recordaba cuando sus hijos eran niños y aquel sentimiento era similar a este miro a aquella joven que se había negado a conocer bajando las escaleras vestidas de blanco.

Adán le había contado todo de ella, lo impresionante que era, y lo mucho que se esforzó en la vida, pero cuando todo aquello paso, cuando lo vio en el hospital al borde de la desesperación, deseo que jamás la hubiera conocido.

El amor dolía, y quizá en un momento oscuro y egoísta, el prefería mil veces verlo solo que muriendo de amor...

Aunque ahora mismo no pensaba en ello.

-Amanda Berry- dijo estirando ambas manos para saludarla

-Señora...- dijo apenas reconociéndola enseguida- yo, disculpé que no la conocí antes, yo... se que piensa que no soy suficiente, se que... pero lo amo. Yo...- el verla desesperada intentando justificarse

-No he venido aquí para discutir, no linda no- la abrazo mirándola a punto de llorar- vamos, no llores, eres realmente hermosa-

-Lo amo... se lo juro-

-Lo sé, y lamento mucho no darte una oportunidad antes, Adán es un buen hombre, y ha pasado una vida solo, no es como Vicente que perdió un gran amor, o como mi hermano Abel enamorándose a primera vista de su esposa... no, el no se permite nada así. En eso se parece a su padre... piensa mucho todo, no se deja llevar a la primera. Por eso no podíamos creer que él eligiera finalmente a alguien-

-Lo sé, cuando llego a mí, llego como un tornado, con todo aquel amor, y yo... jamás nadie me amo así, no supe que hacer, como hacerlo, ¿Qué es lo que veía en mí? -

-Creo que yo lo se...-

- ¿Lo sabe? -

-Linda, parece que a veces no tiene madre, pero la tiene- ambas rieron- así que déjame decirte que confió en ti... confió en ti tanto... por favor cuídalo-

-Lo hare, se lo juro que pasare cada momento de mi vida haciéndolo feliz- y Magdalena pudo ver en su mirada toda la sinceridad de esas palabras.

Amanda creyó que caminaría sola hacia Adán, era algo que no se podría evitar, siempre pensó en ello como algo lógico, pero para sorpresa de todos, ella no caminaba sola, sosteniéndola con fuerza con una sonrisa que muchos no veían hacia años caminaba Magdalena... calmada serena y con toda aquella felicidad corriendo en sus venias.

Cuando la entrego a Adán lo abrazo "Hazla feliz" y dando un beso a ambos se miraron el uno al otro en aquel altar.

Adán sabía que había faltado al juramento que le hizo, pero ahora mismo estaban uno frente al otro, así que cada mentira lo Valia.

Nadie nunca pensó escuchar a Adán hablar sobre nada que no fuera trabajo, venganza o lo aburrido de su día, pero aquí frente al altar sus votos hicieron llorar a todos quienes le oían.

-Amanda... mi vida ha tenido tanto caos, pasaron tantas cosas antes de que llegaras, muchas veces me vi solo en un camino en el que ni si quiera deseaba estar, pero no fue así, fue para que cuando tu llegaras yo estuviera listo, para poder cuidarte, para poder demostrarte que soy capaz de amar... de adorarte, nuestro amor no se encuentra en cualquier lado... lo sabes...-

-Estamos hechos el uno para el otro, te amo, te amo tanto que me desconozco, deseo tanto de tu mano que no puedo creer que tenga tantas oportunidades de elegir, no se como explicarlo, pero de tu mano la vida se ve tan gentil...-

Después de el "los declaro marido y mujer" se fundieron en un beso que hizo pasar a todos de las lagrimas al regocijo, aquella boda brillo por lo alto.

Dejando en todos los que ahí estuvieron un sabor de bocas similar al del pasado... 

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