Capitulo 13

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*Narra Mei*

Yo no sabía qué hacer, ni siquiera estaba segura si decirle la verdad a Sam era lo correcto, él tal vez termine odiándome porque le mentí, o se termine asustando de mí, yo no quería eso. Jhon me saco de mis pensamientos tomando una mochila, que supongo tenía algunas de mis cosas, y me paso ropa para que me cambiara. De inmediato la tome y me fui al baño adjunto a la habitación a cambiarme, tratando de no pensar demasiado las cosas.

Cuando salí, vi que Jhon me estaba esperando junto al doctor, quien al parecer le estaba dando algunas indicaciones, a lo que, aun nerviosa, me acerque a ellos. Una vez Jhon me vio lista, dijo que era hora de irnos. Agradecimos de nuevo al doctor, y con un intercambio de sonrisas, nos despedimos. Ya afuera, de inmediata fuimos al estacionamiento a lo que nos subimos a la moto de Jhon, moto antigua que el mismo había reparado y amaba, marchando en dirección a la manada Maruna, ya que era la única forma de llegar al risco rápido.

Una vez que llegamos me bajé con mucha prisa dejando a Jhon atrás, sabía que él no me acompañaría en esta ocasión, esto era un asunto que debía resolver yo. Con cuidado de no ser vista, me adentre en el bosque y empecé a correr en dirección al risco, aun insegura de lo que haría.

Ya frente al lago entre directamente al laberinto de túneles y empecé a subir hasta la saliente del risco, deteniéndome en la boca de la cueva al ver a Sam, que estaba ahí, justo frente a mí, dándome la espalda y absorto en la vista del horizonte.

- Sam? - solté algo dudosa de su reacción, aun me sentía tan insegura. Pero una vez me escuchó se giró rápidamente a verme, dándome cuenta que estaba llorando, para luego correr hacia mí, aprisionándome en un abrazo

- Gracias a Dios! - lo escuché sollozar - Me alegro de que tú si estés bien – susurró, alertándome por tal comentario

- Sam. Sucedió algo? - pregunté dudosa, ocasionando que él fortaleciera su agarre

- Mi padre... está muriendo – me confesó derramando más lágrimas en mi hombro

Me sorprendió el escuchar eso, no sabía que hacer además de corresponder igual de fuerte el abrazo. Sabía lo que se siente perder a un familiar, sabía lo que se sentía saber que moriría, por lo que en ese momento solo quería hacer sentir mejor a Sam.

- Sam... puedo ir contigo a ver a tu padre? - le pregunte

- Que? - soltó levantando la cabeza con una expresión confundida

- Bueno, tal vez no sea mucha ayuda, pero se algo de medicina ancestral y... puedo revisar a tu padre? - pregunte nerviosa pero con toda la disposición de ayudar y apoyarlo

Sam se sorprendió por mi declaración, pero soltó una pequeña sonrisa triste y asintió con la cabeza. Yo solo quería hacer todo lo que pudiera para ayudarlo.

- Bueno, sujetate de mí cuello - me dijo mientras se paraba firme enfrente mío

Yo me acerque a él, sonrojada por el acercamiento tan íntimo que tendríamos. Nerviosa lo sujete del cuello mientras él extendió sus alas sujetándome de la cintura, acercándome más a él. Una vez me sostuve lo suficientemente fuerte, él empezó a aletear. Mientras más tomábamos vuelo, cada centímetro que subía, dejar de sentir el suelo en mis pies, sentir la brisa, me hacía sentir tan libre.

Al sentirnos lo suficientemente alto, Sam, de un fuerte impulso de sus alas, voló en dirección a su clan. Me sorprendió su velocidad, no demoramos mucho en llegar a una casa que era, al parecer, céntrica de las demás casas. Sam aterrizó en la entrada de esta y me bajo con cuidado, dejándome impresionada por lo grande del lugar "Sam será alguien importante de este clan?". Era casi tan grande como la mansión de la manada, pero esta casa no emanaba soledad como lo hacía la mansión.

Una rosa entre margaritasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora