*Narra Mei*
No sabía si estaba bien dejar las cosas así con Rosi, no entendía ni un poco su actitud, no había hecho nada para desagradarle. Pero, por suerte, tenía que ir a encontrarme con mis primos en el bosque, ya que desde que vivía en el clan, ellos decidieron entrenarme todos los fines de semana y ayudarme a que mi lado vampiro salga a relucir. Lo malo era que las cosas no iban lo suficientemente rápido como quería, algo que me desanimaba, pero no me rendiría, debía fortalecerme lo más que pudiera.
Para cuando llegué al sitio de encuentro, mis primos ya estaban esperándome, estirándose un poco antes de empezar.
- Buenos días! - los saludé con una sonrisa
- Oh! Mei, lista?! - dijo Diego con mucho entusiasmo
- Cuando quieran! – solté con el mismo entusiasmo
- Bien, entonces comencemos - dijo Tom algo serio, poniéndome en posición de ataque
La verdad que entrenar con ellos me era gratificante, con ambos enseñándome sentía un equilibrio en mi entrenamiento. Mientras que Diego era más relajado e hiperactivo, se dedicaba más a las prácticas de combate afinando mis reflejos y fuerza, por otro lado Tom que era más serio y tranquilo, me ayudaba al control de mis transformaciones y la afinación de mis sentidos. Solo ellos podrían proporcionar ese balance de combate.
- Primero quiero ver cómo está tu media trasformación de lobo – ordenó Tom, a lo que yo asentí con decisión y me transformé
En las últimas semanas lo principal que estuve practicando fue el control de mi transformación, y en ese periodo de tiempo logré transformar a medias partes esenciales de mi cuerpo; como mis manos y pies que se fortalecían al transformarse, y mis orejas y ojos que cambian dramáticamente agudizando mis sentidos, permitiéndome más movilidad humana. Aunque no tenía tanta fuerza como cuando me trasformo en lobo en su totalidad, de esa forma me movía más rápido y ágilmente, además que era un estado poco cansado.
- Lista? - avisó Diego preparándose junto a Tom, sacando sus colmillos y garras negras, tomando posición de ataque, a lo que yo los imité y me abalancé sobre ellos para atacar, siendo seguida por ellos
Al principio, por no estar muy acostumbrada a esa transformación, me costaba mantener el mismo ritmo de mis primos, el estar atacando y defendiendo hacían que sea muy difícil.
Poco a poco me empecé a acostumbrar, pero mis primos no me lo hacían fácil, ellos eran muy veloces y trabajaban bien juntos. Mientras uno atacaba y fallaba, el otro aparecía atrás listo para atacar, además de que sus patadas eran muy precisas y poderosas, y que sus uñas eran como cuchillas capases de cortar lo que sea. No me dejaban más que estar a la defensiva y tratar de encontrar un hueco en su estilo de pelea.
Continué así, hasta que ambos decidieron atacarme al mismo tiempo, traté de calmarme y esperar el momento preciso, y cuando estaban a metros de mí, con una gran agilidad y rapidez los esquivé posicionándome detrás de ellos dándoles una patada a ambos, ocasionando que salgan volando hasta chocar contra unos árboles.
- Ah! Tiempo - soltó Diego exhausto y adolorido tirado en el suelo
- Están bien? - dije preocupada, tal vez me había excedido un poco
- S...si... solo... danos un respiro - me dijo Tom tratando de regular su respiración y sentándose "creo que si me excedí"
"Creo que sí, pero aprovecha en practicar tus poderes de sanación" – me sugirió Luana
"O...ok" – le respondí algo insegura, recordando la última vez – "Por cierto no has sentido algún cambio, ya sabes alguna señal de que ya nos transformaremos?" - dije curiosa
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Una rosa entre margaritas
FantasyLos secretos pueden llegar a ser peligrosos, no solo para ti sino para otros. El guardarlos puede terminar provocando desastres y tragedias. Eso es algo que aprendí desde pequeña. Aun así, mírenme, guardando un secreto con recelo. Viviendo en un mun...