*Narra Nicolás*
Se podía sentir la tensión en el aire. Michael y Sam solo se veían directamente a los ojos, desafiantes, amenazantes, ocasionando que solo reinara el silencio, puesto que todos al verlos así, optaron con quedarse como simples espectadores. Ninguno movía un solo musculo, solo se quedaron viéndose con ira y recelo en sus lugares, aunque las ganas de saltarle al otro no faltaban, pero debían ser conscientes del lugar en el que se encontraban. Así pasó un buen rato hasta que uno al fin se dignó a hablar.
- Sabes donde esta Mei? - pregunto burlón Michael - Tal vez este revolcándose con alguno de tus amigos
- Callate, maldito idiota - le dijo desafiante, ya me estaba cayendo bien - Se perfectamente donde esta - dijo Sam sonriendo
- A si, pues dónde? - soltó Michael desafiante
- Fuera de tu alcance – le respondió burlón
- Hijo de...!! - soltó Michael molesto tomando al pelirrojo del cuello de su camisa, pero él ni se inmutó - Donde esta e.....
- Bien alumnos tomen asiento que la clase va a empezar - llego la profesora, evitando que esto se convierta en una zona de guerra
- Lo arreglaremos luego - soltó desafiante Michael soltando a regañadientes a Sam
- Te estaré esperando - dijo Sam mientras cada quien se dirigía a sus asientos, que estaban a cada extremo del salón
Las clases transcurrieron normales, por suerte los profesores llegaban puntuales, así que no hubo ni un solo momento en el que el salón este sin profesor. Pero aun así Michael y Sam cruzaban miradas asesinas y desafiantes. No fue hasta que la campana que indicaba el almuerzo sonó que hizo que la tensión volviera a hacerse presente. De inmediato ambos se pararon y fueron en dirección del otro. Cuando estuvieron de nuevo frente a frente, como en la mañana, se quedaron viendo, pero esta vez se notaba que no iban a hablar sino directamente atacarse. Al percatarse de esto Tomas interfirió al igual que yo.
- Sam, crees que sea una buena idea hacer esto con todo este público - le dijo Tomas poniendo su mano en el hombro de Sam, mirando a los humanos
- Michael, no me gusta decirlo, pero Tomas tiene razón - le mencione - No es conveniente que pelee aquí
Michael y Sam vieron a su alrededor y se dieron cuenta que estaban rodeados de varios espectadores, la mayoría humanos, que veían la situación algo confundidos. Decidieron darse por vencidos y cada uno se trató de relajar. Y entonces Sam se dispuso a ir hacia la puerta para ir a la cafetería, dejando ahí a Michael. Quien veía cada movimiento que realizaba el pelirrojo.
- Sabes, Mei, mientras tenga uso de razón, nunca te aceptara como su pareja - fue lo último que dijo el pelirrojo, burlón, antes de irse
- QUE?!!! - grito alguien detrás de nosotros con una evidente rabia
*Narra Melodie*
El aburrimiento se notaba en mi rosto, las clases eran insoportables, no preste atención a la mitad de la clase de ingles y no recordaba de que hablaron en historia. Estaba a punto de escaparme pero, por suerte para mí, el profesor de lenguaje falto, así que logramos tener una hora libre, que aprovecharía. Sin necesidad de hablar o hacer una señal, de inmediato Magi y Lorei, mis seguidoras más útiles, se me acercaron sonrientes.
- Mel, Mel, Mel, adivina que sucedió esta mañana - empezó a decirme Lorei muy divertida
- Dime! Que paso? - dije ansiosa por saber la noticia
- Veras, esta mañana vieron a la estúpida de Mei con los chupasangre - soltó Magi uniéndose a la conversación
- Estas segura? - dije sorprendida, nunca imagine que esa inútil se juntara con vampiros
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Una rosa entre margaritas
FantasyLos secretos pueden llegar a ser peligrosos, no solo para ti sino para otros. El guardarlos puede terminar provocando desastres y tragedias. Eso es algo que aprendí desde pequeña. Aun así, mírenme, guardando un secreto con recelo. Viviendo en un mun...