Capítulo 18: AFO

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El sol apenas comenzaba a colarse por las pequeñas ventanas de la base cuando Erina se despertó

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El sol apenas comenzaba a colarse por las pequeñas ventanas de la base cuando Erina se despertó. Eran las 7 de la mañana, y ya sentía una energía desbordante en su pequeño cuerpo. Miró a su alrededor, viendo a su papá dormido profundamente junto a ella en el colchón. Una sonrisa traviesa apareció en su rostro mientras decidía que era el momento perfecto para despertarlo.

Erina se levantó con cuidado, tratando de no hacer ruido... al principio. Luego, con toda la emoción de una niña pequeña, empezó a saltar en la cama, haciendo que el colchón rechinara y se hundiera bajo sus pies.

—¡Papá! ¡Papá! —gritaba mientras reía y seguía brincando— ¡Despierta, papá!

Shigaraki, quien estaba profundamente dormido después de otra noche de poca calma, abrió un ojo lentamente. Aún medio adormilado, no entendía del todo qué estaba pasando hasta que sintió el colchón sacudirse bajo él. Su ceño se frunció ligeramente, y lanzó un gruñido bajo.

—Erina... —murmuró con la voz ronca—. ¿Qué estás haciendo...?

La niña no se detuvo, completamente divertida. —¡Es de día! ¡Es hora de levantarse, papá!

Shigaraki se frotó los ojos con cansancio, tratando de despejar su mente. Ver a Erina saltando con tanta alegría le arrancó una pequeña sonrisa, aunque trataba de disimularla. Finalmente, se incorporó en la cama, atrapando a la niña con sus brazos para detener su interminable brincoteo.

—Está bien, está bien —dijo mientras la bajaba de la cama y la sentaba en su regazo—. Ya estoy despierto. ¿No puedes dejar a tu papá dormir un poco más?

Erina, sin entender del todo el concepto de sueño reparador, simplemente negó con la cabeza, sonriendo aún más. —No, papá. ¡Tenemos que hacer cosas!

Shigaraki suspiró, rindiéndose al entusiasmo de su hija. Sabía que con ella en casa, sus días de dormir hasta tarde habían terminado. La levantó en brazos y se puso de pie, aún medio somnoliento.

—Está bien, vamos a hacer cosas —dijo, su voz ahora más suave—. Pero primero, vamos a desayunar, ¿sí?

Erina aplaudió emocionada mientras su padre la cargaba hacia la cocina. Afuera, la base comenzaba a despertar lentamente, pero para Erina y Shigaraki, el día ya había empezado con saltos y risas.

Shigaraki se encontraba en la pequeña cocina, cortando cuidadosamente una manzana en pequeños trozos. Erina, sentada en una silla cerca de la mesa, lo observaba atentamente mientras movía sus pies de un lado a otro, ansiosa por empezar a comer.

—Papá, ¿ya está lista la manzana? —preguntó con una sonrisa de expectativa.

—Casi, casi —respondió Shigaraki con calma, terminando de cortar el último trozo y colocándolo en un pequeño plato para ella.

Al terminar, le entregó el plato con los pedazos de manzana a su hija y, de paso, un biberón con jugo de manzana que había preparado para acompañar su desayuno. Sabía que le encantaba ese jugo, y aunque no siempre podía conseguirlo, hoy era uno de esos días especiales en los que todo estaba a su alcance.

𝐓𝐡𝐞 𝐃𝐞𝐣𝐚 𝐕𝐮 || ˢʰᶤᵍᵃʳᵃᵏᶤ ᵗᵒᵐᵘʳᵃDonde viven las historias. Descúbrelo ahora