Capítulo 23: Villano como niñero

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Shigaraki regresaba a la base después de una reunión tensa con algunos contactos del bajo mundo

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Shigaraki regresaba a la base después de una reunión tensa con algunos contactos del bajo mundo. Aún se sentía irritado por el trato que habían hecho, pero lo único que realmente deseaba era ver a Erina. Sabía que la había dejado al cuidado de Dabi, lo cual no era exactamente lo que prefería, pero en la Liga de Villanos, las opciones de niñeras eran bastante limitadas.

Al acercarse a la entrada, escuchó un par de risitas suaves que lo detuvieron en seco. El sonido lo desconcertó. Sabía que la única persona que podía reír de esa manera era Erina, pero ¿qué la hacía tan feliz?

Cuando empujó la puerta de la habitación, lo que vio lo dejó estupefacto.

Ahí estaba Dabi, agachado con las rodillas en el suelo y Erina subida a su espalda, aferrada a su cuello con una enorme sonrisa. Dabi, aunque claramente incómodo, mantenía el equilibrio mientras la pequeña daba órdenes, como si fuera su fiel corcel.

—¡Más rápido, caballo! —gritaba Erina entre risas, su voz llena de emoción mientras daba suaves palmaditas en la espalda de Dabi.

Shigaraki se quedó en la entrada, mirando la escena con una mezcla de incredulidad y... tal vez un poco de ternura, aunque jamás lo admitiría. Nunca había imaginado ver a Dabi, el siempre gruñón y distante, en esa situación.

—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Shigaraki, su voz grave interrumpiendo la pequeña "carrera" que se estaba llevando a cabo.

Dabi levantó la mirada y, por un segundo, la incomodidad se hizo evidente en sus ojos. Erina, por otro lado, sonrió al escuchar a su padre.

—¡Papá! —exclamó la niña, bajándose torpemente de la espalda de Dabi y corriendo hacia él—. ¡Estaba jugando con Dabi!

Shigaraki la recogió en brazos, mirándola con una mezcla de diversión y asombro. —Ya veo... —murmuró, mirando a Dabi con una ceja arqueada—. ¿Jugando con Dabi, eh?

Dabi se levantó, estirándose como si el peso de Erina le hubiera costado años de vida. —No es lo que parece, jefe —murmuró con una sonrisa ladeada, encogiéndose de hombros—. Ella insistió.

Shigaraki observó la expresión divertida de Dabi y luego miró a su hija, quien estaba radiante. Sabía que Dabi podía ser algo áspero, pero ver que había aceptado jugar con Erina, aunque fuera por un rato, le sorprendía.

—Bueno, al menos no la lanzaste por una ventana —bromeó Shigaraki, suavizando su tono.

—¿Yo? —Dabi fingió estar ofendido—. Nunca haría algo así. Ya sabes que soy todo un caballero.

Erina soltó una risita y se acurrucó más en los brazos de su padre, claramente contenta de que él estuviera allí.

Shigaraki miró a su hija y suspiró. —Gracias por cuidarla, Dabi. —Sabía que, aunque Dabi no lo diría, probablemente había hecho más de lo que se le había pedido.

𝐓𝐡𝐞 𝐃𝐞𝐣𝐚 𝐕𝐮 || ˢʰᶤᵍᵃʳᵃᵏᶤ ᵗᵒᵐᵘʳᵃDonde viven las historias. Descúbrelo ahora