Capítulo 24: Hasta que muera

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Shigaraki estaba sentado en su oficina improvisada, revisando los informes de la Liga cuando sintió la presencia imponente de All For One antes de que siquiera lo viera

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Shigaraki estaba sentado en su oficina improvisada, revisando los informes de la Liga cuando sintió la presencia imponente de All For One antes de que siquiera lo viera. No era algo que le sorprendiera, pues las visitas de su maestro eran esporádicas, pero siempre predecibles.

Sin embargo, esta vez, Shigaraki sabía el motivo de su llegada. La pequeña Erina, quien ahora corría por la base como si siempre hubiera sido parte de la Liga, seguramente había llamado la atención de All For One. Mientras Shigaraki seguía escribiendo con calma en sus papeles, la puerta se abrió con un suave clic, revelando a su maestro.

—Tomura —saludó All For One con su voz serena y dominante, entrando en la habitación sin esperar invitación.

Shigaraki apenas levantó la vista. Sabía que esta conversación llegaría eventualmente, pero no estaba del todo seguro de cómo se desarrollaría.

—Maestro —respondió Shigaraki sin emoción en su tono, manteniendo su compostura habitual.

All For One se acercó lentamente, con las manos cruzadas detrás de su espalda, sus pasos resonando suavemente en el piso de concreto.

—He escuchado algunas cosas interesantes sobre la pequeña niña que has decidido adoptar —dijo All For One, su tono calmado, pero con un matiz de interés oculto—. Erina, si no me equivoco.

Shigaraki dejó de escribir y finalmente levantó la vista hacia su maestro. Sabía que All For One rara vez preguntaba por detalles personales a menos que tuviera un motivo detrás. Mantuvo su mirada firme, sabiendo que tenía que defender lo que había construido con la niña.

—Sí. Erina. —Shigaraki se cruzó de brazos—. Es mía. Yo me encargo de ella.

All For One soltó una risa ligera, casi burlona.

—Interesante. No es típico de ti, Tomura, pero todos tenemos nuestras rarezas —dijo, acercándose a la ventana mientras miraba hacia el paisaje vacío afuera—. Sin embargo, como ya sabes, hay responsabilidades que no puedes descuidar.

Shigaraki frunció el ceño, sabiendo que All For One no venía a amenazarlo, pero tampoco a darle libertad total. Se levantó lentamente de su silla, preparándose para lo que sea que su maestro dijera a continuación.

—¿Tienes algún problema con ella? —preguntó Shigaraki, sin rodeos, su voz más seria de lo normal.

All For One se giró para mirarlo, con una sonrisa suave en su rostro, pero sus palabras eran tan calculadas como siempre.

—Mientras cumplas con tus obligaciones, Tomura, no me importa lo que hagas con tu tiempo libre —dijo All For One, con un tono casi paternal—. Si criar a esa niña te ayuda a mantenerte enfocado, entonces adelante. Solo recuerda cuál es tu verdadero propósito.

Shigaraki asintió, entendiendo perfectamente lo que su maestro estaba diciendo. Mientras cumpliera con su deber como líder de la Liga y avanzara en los planes de All For One, podría seguir cuidando de Erina sin interferencias.

𝐓𝐡𝐞 𝐃𝐞𝐣𝐚 𝐕𝐮 || ˢʰᶤᵍᵃʳᵃᵏᶤ ᵗᵒᵐᵘʳᵃDonde viven las historias. Descúbrelo ahora