A sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
Durante las últimas semanas, Jimin había hecho de su misión estar cerca de Taehyung cada vez que podía. Día tras día, visitaba su departamento, dispuesto a cuidarlo, mimarlo, y tratar de aliviar el estrés que su novio estaba viviendo. Sin importar la hora o las circunstancias, Jimin se presentaba con una sonrisa cálida y las palabras exactas para reconfortarlo. En varias ocasiones, intentó quedarse a dormir con él, preocupado por la evidente tensión y miedo que veía en sus ojos. Pero Taehyung, a pesar de lo mucho que deseaba su compañía, insistía en que se fuera al final de cada noche, temiendo lo que pudiera pasarle.
Apenas Jimin salía, Taehyung sentía cómo su tranquilidad se desvanecía, y la sensación de peligro volvía a apoderarse de él. Cada vez que la puerta se cerraba tras Jimin, un mensaje nuevo llegaba a su teléfono, como si su acosador estuviera observando cada paso que daban juntos.
"Detén esto, Taehyung. No quiero ver a Jimin cerca de ti otra vez. Te lo advertí, y te lo repito: si no se aleja, le sucederá algo que lamentarás. Él no te merece, solo yo puedo cuidarte."
Las amenazas se volvían más insistentes, y el miedo de Taehyung crecía. Trataba de no mostrarlo delante de Jimin, pero la angustia se quedaba con él, robándole cada minuto de paz. No obstante, Jimin parecía sentir esa barrera invisible que cada vez más lo alejaba de Taehyung, y sus intentos de quedarse con él se hacían cada vez más firmes. Una noche, después de haber compartido una cena tranquila, Jimin sintió una necesidad irrefrenable de estrecharlo, de aferrarse a Taehyung como si temiera perderlo.
Con una mirada dulce, Jimin tomó el rostro de Taehyung entre sus manos, acariciándolo suavemente antes de darle un beso, cálido y profundo, como una promesa muda de protección y amor. Los brazos de Jimin rodearon a Taehyung, y ambos permanecieron abrazados, dejándose envolver por el cariño y la calidez que solo compartían entre ellos.
—Por favor, no olvides cuánto te amo —susurró Jimin, sin saber que esta despedida era diferente a todas las demás. Taehyung lo abrazó más fuerte, queriendo retener esa seguridad que él le brindaba.
Sin embargo, al quedarse solo, su teléfono vibró otra vez. El mensaje decía: "El tiempo que te di para que te alejes de Jimin se está acabando, Taehyung. Después de eso, las decisiones no estarán en tus manos."
Esa misma noche, cuando finalmente intentó dormir, las pesadillas volvieron. Se despertó a mitad de la noche, empapado en sudor, sollozando débilmente palabras que apenas recordaba al abrir los ojos: "Mamá, por favor, sálvame... me está lastimando, me duele... apártalo, mami, por favor..." Pero al despertar, esas palabras se desvanecían, y lo único que quedaba era una sensación de vacío y desasosiego.
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Mientras tanto, en otro lugar de la ciudad
La tensión en el aire era palpable. Jungkook estaba de pie frente a una pantalla donde se reproducían las imágenes de la noche que Taehyung y Jimin pasaron juntos. Los movimientos se repetían en un bucle constante: las caricias, los abrazos, y ese beso que le sacó toda paciencia. Sus puños se apretaban con fuerza, la mandíbula tensa mientras sus ojos seguían cada gesto, cada toque de Jimin sobre Taehyung. No podía soportarlo.