La luz del amanecer apenas comenzaba a filtrarse a través de las cortinas, pero Jimin ya estaba despierto. Se estiró en la cama con un suspiro pesado, el cansancio acumulado de los últimos días apoderándose de su cuerpo. No podía dejar de pensar en Taehyung. Había algo que no encajaba, algo que lo mantenía inquieto, como una pesadilla que seguía dando vueltas en su mente. Taehyung.
Jimin se sentó lentamente, dejando que el sueño se desvaneciera a medida que sus pies tocaban el frío suelo. Tomó su teléfono y vio el mensaje de Taehyung de la noche anterior, pero no había respuesta nueva. Un nudo de preocupación apretó su pecho, y por un momento, quedó perdido en sus pensamientos.
Decidió que iría a ver a Taehyung en cuanto pudiera. Necesitaba asegurarse de que estuviera bien. Sin pensarlo dos veces, se levantó y caminó hacia el baño. El agua caliente de la ducha lo envolvió, el vapor llenando la habitación mientras se lavaba el rostro con un toque suave, como si quisiera borrarse de la mente todo lo que le inquietaba. El agua caía sobre su cuerpo cansado, pero le ofrecía una sensación reconfortante. Se aclaró la cabeza, se secó rápidamente y se cambió con la rapidez de siempre, aunque sin perder esa mirada pensativa que no se despegaba de su rostro.
Con el alma inquieta, Jimin tomó su teléfono, marcó el número de Seokjin y, tras un par de tonos, escuchó la voz de su mejor amigo.
—¿Jimin? ¿Qué pasa?
—Hyung, ¿tienes clase conmigo hoy? —preguntó, una mezcla de incertidumbre y necesidad de distraerse un poco, aunque su mente estaba completamente centrada en Taehyung.
—Sí, claro. —La respuesta de Seokjin fue relajada—. Después de clase, ¿te parece si almorzamos juntos?
—Perfecto. Nos vemos allá—Jimin colgó, ya sintiendo el alivio de saber que Seokjin estaría cerca.
Guardó el teléfono en su bolsillo, respiró profundo y salió de su departamento. Mientras caminaba, sentía la necesidad de llegar cuanto antes. Cada paso lo acercaba a Taehyung, a esa casa que ahora sentía tan parte de él, a esa rutina que compartían a diario, aunque las sombras que se cernían sobre ambos no eran fáciles de ignorar. Al llegar a la puerta de Taehyung, se detuvo unos segundos para asegurarse de que todo estuviera en orden, luego sacó su llave y entró en silencio.
La casa de Taehyung siempre tenía un aire acogedor. Jimin, con pasos suaves, se dirigió a la cocina. Puso en marcha la cafetera y comenzó a preparar algo ligero para el desayuno. Aunque sabía que Taehyung a menudo dormía hasta tarde, no quería dejar de mimarlo. Se ocupó de preparar las tostadas y el café, y cuando estuvo todo listo, tomó la bandeja con cuidado y la llevó a la habitación de Taehyung.
La puerta de la habitación estaba entreabierta. Jimin empujó suavemente, y al ver a Taehyung acurrucado en la cama, no pudo evitar sonreír. Se acercó con cautela y dejó la bandeja en la mesa de noche antes de sentarse en el borde de la cama. Su corazón latió más rápido al acercarse a Taehyung. Le acarició suavemente el cabello, besando su mejilla con ternura, despertándolo poco a poco.
—Tae… mi amor....levántate—susurró con dulzura, mientras comenzaba a besar su rostro, uno por uno, sus labios tocando suavemente su frente, sus mejillas, sus labios. Los besos, cargados de cariño, lo fueron sacando de su sueño profundo. Taehyung, al abrir los ojos, sonrió con suavidad, aún adormilado, y le agradeció con una voz ronca.
—Gracias, Jimin… —respondió con una sonrisa perezosa pero cálida.
Jimin lo miró, aún sin apartar las manos de su rostro, observando esos pequeños detalles que lo hacían único. Su pijama de manga larga estaba ligeramente desabrochada, y, al acercarse más, notó un pequeño chupetón cerca de las clavículas de Taehyung. Un frío recorrió su cuerpo y, en ese momento, sintió como si todo se detuviera. Taehyung sintiendo la intensidad de su mirada, se dió cuenta de inmediato lo que Jimin había notado, un rubor se apoderó rápidamente de las mejillas de Taehyung. Recordando la noche anterior.
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Only mine
FanfictionA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
