La mansión de Jungkook se alzaba imponente contra la oscuridad de la noche. Yoongi estacionó su auto frente a la entrada, apagó el motor y bajó con pasos firmes. Su rostro, aunque sereno, ocultaba un huracán de emociones.
No podía creer que estuviera haciendo esto.
No podía creer que estuviera a punto de ponerle fin.
Los guardias en la entrada apenas le dirigieron una mirada antes de apartarse para dejarlo pasar. Él no era solo un visitante en ese lugar. Tenía poder, tenía historia dentro de esas paredes. Y ahora, tenía una misión.
A medida que avanzaba por los pasillos, el eco de sus propios pasos se mezclaba con los murmullos apagados de los empleados. Algo estaba ocurriendo. Algo grande. Pero nada de eso importaba en comparación con lo que venía a hacer.
Se detuvo frente a la puerta de la sala de tortura. Dos hombres permanecían de pie a cada lado, rígidos como estatuas. Yoongi no perdió el tiempo con preguntas; simplemente empujó la puerta y entró.
El hedor a sangre y desinfectante lo golpeó de inmediato.
En el centro de la habitación, Jimin estaba atado a una silla. Su rostro estaba hinchado por los golpes, su labio partido dejaba escapar un hilo de sangre que se deslizaba lentamente por su piel pálida. Su camisa, rota y sucia, apenas cubría las heridas en su costado.
Jimin.
Su Jimin.
Yoongi se sintió enfermo.
Al otro lado de la habitación, Jungkook estaba de pie, girando un cuchillo entre los dedos con la misma indiferencia de alguien que juega con un bolígrafo. Sus ojos oscuros apenas mostraban emoción cuando levantó la mirada hacia Yoongi.
-Vaya, vaya... -Yoongi rompió el silencio, cruzándose de brazos-. ¿Cuánto tiempo piensas jugar con él antes de matarlo?
Jungkook alzó la mirada lentamente y esbozó una sonrisa sin humor.
-¿Qué haces aquí, hyung?
Yoongi cerró la puerta tras de sí y avanzó hasta quedar a pocos pasos de Jungkook. Observó a Jimin, quien apenas mantenía los ojos abiertos, y luego regresó su atención a Jungkook.
-Vine a terminar con esto.
Jungkook enarcó una ceja.
-¿Terminar con qué?
Yoongi exhaló lentamente.
-Con su sufrimiento.
Jungkook soltó una risa seca.
-¿Y por qué te importa tanto? -Su mirada se volvió afilada, calculadora-. No creí que Jimin fuera tan importante para ti.
Yoongi mantuvo su rostro impasible, pero su corazón latía con violencia en su pecho.
Claro que le importaba.
Le importaba más de lo que estaba dispuesto a admitir.
-Solo lo estoy viendo de manera práctica -dijo con voz fría-. Si no lo vas a liberar, entonces al menos ten la decencia de acabar con esto de una vez.
Jimin, apenas consciente, levantó la mirada. Sus ojos oscurecidos por el dolor se posaron en Yoongi, buscando algo, alguna señal de compasión, de salvación.
Yoongi desvió la mirada.
No podía permitir que esa mirada lo debilitara.
Jungkook, por su parte, parecía intrigado. Hasta que yoongi habló.
-Te conozco Jungkook. No eres un monstruo....No haces esto a menos de que verdaderamente se lo merezca.
Por un momento, pareció dudar. Su mirada pasó de Yoongi a Jimin, luego al cuchillo en su mano. La tensión en el aire se volvió sofocante.
ESTÁS LEYENDO
Only mine
Fiksi PenggemarA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
