El sol de invierno bañaba el departamento de Taehyung con una calidez suave, casi como si el día se hubiese puesto de acuerdo con Jimin para hacerlo perfecto.
No era un 29 común, no para ellos. Mientras para el resto del mundo era solo otro día más entre la Navidad y el Año Nuevo, para Taehyung era especial. Jimin se había encargado de ello.
Desde que el reloj marcó las primeras horas del día, Jimin no había dejado de consentirlo. Cada pequeño gesto, cada palabra, y cada mirada estaba impregnada de amor.
Taehyung había perdido la cuenta de cuántos besos había recibido esa mañana, cada uno depositado con una dulzura que lo hacía sonreír sin darse cuenta. Sentía el calor de los labios de Jimin en su frente, en sus mejillas, incluso en la punta de su nariz. No podía evitar reír, intentando apartarse tímidamente mientras Jimin lo seguía con una risa ligera, como si su mayor diversión fuera ver a Taehyung tan feliz.
En la mesa, una bandeja repleta de fresas adornaba la escena, acompañada de pequeños bocados que Jimin había preparado con esmero. Jimin sabía cuánto adoraba Taehyung las fresas, y ese día parecía haber comprado todas las que encontró en su camino. El color rojo vibrante de la fruta contrastaba con la piel de Taehyung mientras él mordía una, sus ojos cerrándose ligeramente para disfrutar el sabor dulce y fresco.
—No tienes que hacer tanto por mí, Jiminie —murmuró Taehyung, una leve sonrisa tímida en su rostro.
—Claro que sí, Taehyungie. —Jimin se inclinó para atrapar otra vez sus labios en un beso suave, apenas un roce que transmitía más amor que mil palabras—. Te mereces esto y más.
Taehyung lo miró. Jimin tenía esa habilidad de decir todo con los ojos, y ahora esos ojos brillaban con un amor tan puro, tan inmenso, que Taehyung sintió un nudo formarse en su pecho. Jimin lo amaba, eso era evidente. No había dudas, no había secretos entre ellos... ¿verdad?
Pero entonces, la sonrisa de Taehyung vaciló por un breve segundo. ¿Y si no era así? ¿Y si él no estaba a la altura de este amor?
Su mente comenzó a llenarse de preguntas incómodas. Jimin lo amaba de manera incondicional, con un amor que lo hacía sentir como la persona más especial del mundo. Pero Taehyung, por más que intentara convencerse, no podía quitarse de encima la sensación de que escondía algo, de que no estaba siendo completamente honesto con Jimin.
"¿Soy merecedor de esto?", se preguntó mientras mordía otra fresa. Su corazón quería responderle con un rotundo "sí", pero su conciencia lo hacía dudar. Había cosas que no le había contado a Jimin, pequeños fragmentos de su vida que había mantenido ocultos, no por desconfianza, sino porque no quería que Jimin cargara con su oscuridad.
—¿En qué piensas, amor? —preguntó Jimin, inclinándose para acariciar su mejilla con los dedos.
Taehyung negó con la cabeza y sonrió.
—Nada importante, solo estoy disfrutando de este día contigo.
Jimin le devolvió la sonrisa, pero sus ojos mostraban un destello de preocupación. Jimin conocía a Taehyung, sabía cuándo algo rondaba en su mente. Pero decidió no insistir. Quería que ese día fuera perfecto para ambos, sin sombras, sin preocupaciones.
Y así continuaron, entre risas, besos y caricias. Taehyung lo miraba mientras Jimin hacía todo lo posible por sacarle sonrisas, su corazón latiendo más rápido de lo normal. Lo amaba, no había duda de ello. Amaba cada pequeño detalle de Jimin, su risa contagiosa, su forma de mirar como si no existiera nadie más en el mundo. Pero en el fondo, ese nudo en su pecho no desaparecía.
"¿Qué haría Jimin si supiera todo?", pensó Taehyung. Pero rápidamente apartó esa idea. No quería arruinar el día, no quería que sus pensamientos enturbiaran la luz que Jimin le regalaba.
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Only mine
FanfictionA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
