La puerta de la casa de la señora Kim se cerró de golpe, resonando como una declaración de guerra. Jungkook salió furioso, apretando los puños mientras cruzaba el jardín delantero. Su mandíbula estaba tensa, y la furia lo cegaba. Había entrado con la intención de marcar un límite, de exigir respeto hacia Taehyung, pero las cosas habían salido peor de lo que esperaba. Esa mujer... ¿qué se creía para levantarle la mano al amor de su vida?
Subió a su auto, encendiendo el motor con un movimiento brusco, y golpeó el volante, tratando de contener el remolino de emociones que lo asfixiaba. Sus labios formaron una línea dura mientras sus pensamientos giraban en torno a Taehyung. La imagen de sus ojos tristes, su postura derrotada, lo quemaba por dentro. Nadie, absolutamente nadie, tenía derecho a lastimarlo.
"Voy a buscarlo ahora mismo", murmuró entre dientes. "Pase lo que pase, Taehyung será mío. No importa cuántos obstáculos tenga que derribar."
Condujo hacia el parque donde sabía que él estaría. Las calles parecían eternas, cada semáforo en rojo era una tortura. La rabia lo carcomía mientras apretaba el volante con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Cuando casi llegaba, lo vio desde el otro lado de la calle.
Taehyung estaba sentado en una banca, encorvado, con el rostro cubierto por sus manos. Sus hombros temblaban ligeramente, y la luz del atardecer bañaba su figura, destacando la soledad que lo envolvía. Jungkook sintió como si el aire se escapara de sus pulmones. El dolor de Taehyung era tangible, como una sombra que se aferraba a él. Sus ojos rojos y sus mejillas húmedas confirmaban lo que Jungkook ya sabía: estaba llorando.
Sin dudarlo, detuvo el auto a un lado de la carretera y abrió la puerta. Pero justo cuando iba a cruzar la calle, un desfile de taxis apareció de la nada, bloqueando su paso.
"¡Maldita sea!" gritó, frustrado, golpeando el techo de su auto. La desesperación lo consumía mientras veía cómo el tráfico le impedía llegar a él.
Cuando finalmente tuvo vía libre, cruzó rápidamente, pero entonces lo vio. Un chico alto, de hombros anchos y cabello oscuro, se acercó a Taehyung.
"Sungukk", murmuró Jungkook, reconociendo al hermano mayor de Taehyung. "Vaya mierda", exclamó con amargura.
Con los dientes apretados, dio media vuelta, regresó al auto y cerró la puerta con un golpe. Encendió la radio, tratando de escuchar a Taehyung y a Sungukk y entonces su conversación comenzó a reproducirse.
Era la voz de Taehyung, seguida por la de Sungukk. Jungkook sonrió con un toque de satisfacción amarga. Había colocado un pequeño dispositivo de audio en el bolso que Taehyung siempre llevaba consigo, un movimiento que justificaba como protección. Ahora, podía escuchar todo lo que ocurría a su alrededor.
"Taehyung, ¿qué te hizo?" preguntó Sungukk, su tono lleno de preocupación.
"No es nada", respondió Taehyung, su voz temblorosa.
"Eso no está bien", insistió Sungukk. "No tienes que seguir mintiendo, nunca me dices nada Tae, quiero entenderte"
Jungkook, en su auto, escuchaba atentamente. Cada palabra aumentaba su deseo de proteger a Taehyung, de arrancarlo de todo lo que lo hacía daño.
"Solo quiero olvidarme de todo esto, Sungukk", dijo Taehyung, sollozando.
"Entonces, ven conmigo. Vamos a otro lugar donde podamos hablar tranquilos", sugirió su hermano.
"Está bien", respondió Taehyung después de un momento de silencio.
Jungkook vio cómo ambos se levantaban de la banca y se alejaban, pero notó algo que lo hizo sonreír con ironía.
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Only mine
FanfictionA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
