Los primeros rayos del sol se filtraban por las ventanas altas de la espaciosa habitación, iluminando suavemente las paredes de un tono gris oscuro y reflejándose en el diseño minimalista pero elegante del lugar. El aire era fresco, con un leve aroma a madera que impregnaba el ambiente. En la amplia cama de sábanas perfectamente blancas y de tela fina, Jeon Jungkook dormía profundamente, su cabello negro desordenado y algunos mechones cayendo sobre su frente.
En sus sueños, todo era perfecto.
Estaba allí, de pie en la terraza de una hermosa casa frente al mar, con un atardecer que bañaba el cielo en tonos anaranjados, rosados y dorados. El sonido relajante de las olas chocando contra la orilla acompañaba la escena como un suave murmullo constante. Jungkook tenía a Kim Taehyung entre sus brazos, sosteniéndolo por la cintura mientras recostaba su cabeza en el hombro de su esposo. El viento acariciaba sus rostros, y el aroma salado del océano llenaba el aire.
Taehyung, como siempre, se veía etéreo. Vestía una camisa blanca que se movía con la brisa, su cabello castaño claro reflejando los últimos rayos del sol. Sus ojos, tan profundos como el mar frente a ellos, miraban el horizonte, pero Jungkook no podía apartar los suyos de él.
En un momento, Jungkook giró su rostro, depositando un suave beso en la mejilla de Taehyung. Este último lo miró con esos ojos que siempre lograban encender algo en su interior, y, con una voz suave y profunda, dijo:
-Señor... lo amo.
El corazón de Jungkook dio un vuelco. Ver a Taehyung bajar la mirada, tratando de ocultar el suave rubor que teñía sus mejillas, lo hacía perder la cabeza. Una sonrisa apareció en sus labios, una que mostraba esos dientes ligeramente prominentes que le daban su característica apariencia de conejo.
-Yo también te amo, Taehyung -respondió, su voz llena de sinceridad y emoción. Levantó suavemente el mentón de Taehyung con sus dedos, haciendo que sus miradas se conectaran de nuevo-. Estoy grandiosamente agradecido de que me hayas dejado amarte y de que me permitieras entrar en tu corazón.
Taehyung intentó responder, pero Jungkook lo interrumpió, hablando con un toque juguetón:
-Pero no me digas "señor". Eres mi esposo y yo soy tu esposo. Quiero que me llames así, por favor.
Taehyung ladeó su cabeza, mirando a Jungkook con una sonrisa pequeña antes de repetir:
-Señor.
Jungkook negó suavemente, moviendo su cabeza de lado a lado mientras lo sujetaba por la cintura. Se acercó más a él, sus rostros a solo centímetros de distancia.
-Señor... señor... ¡SEÑOR!
El sonido de golpes fuertes en la puerta interrumpió el sueño perfecto de Jungkook, despertándolo de golpe. Abrió los ojos lentamente, todavía medio adormilado, con una ligera sonrisa en los labios mientras el recuerdo de su sueño seguía fresco en su mente.
Sentado al borde de la cama, Jungkook se frotó los ojos mientras bostezaba. Se estiró, sus músculos tensándose bajo la camiseta blanca que llevaba puesta para dormir. No pudo evitar recordar el rostro de Taehyung en su sueño, esa imagen de él tan perfecto, tan suyo. Incluso recordó cómo se veía el día anterior, gritando molesto, con el ceño fruncido y las mejillas encendidas por el enojo. A Jungkook le parecía que incluso enojado, Taehyung era la persona más hermosa del mundo.
"Pero qué importa", pensó mientras una sonrisa ladeada aparecía en su rostro. "Ya está aquí, conmigo. Y no hay forma de que nadie nos separe".
Otro golpe resonó en la puerta, sacándolo de sus pensamientos. Su voz, aún adormilada pero notablemente dulce, se dejó escuchar:
-Adelante.
La puerta se abrió despacio, y la señora que trabajaba en la cocina entró con una bandeja de desayuno. Era una mujer mayor, con cabello canoso recogido en un moño bajo y arrugas que acentuaban su mirada amable. Sin embargo, parecía nerviosa, con los ojos ligeramente húmedos mientras se disculpaba:
-Señor, lo siento mucho. No respondía y pensé que si tocaba fuerte lo despertaría rápido, pero...
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Only mine
FanfictionA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
