El aire fresco de enero recorría los pasillos y, aunque la mayoría de los estudiantes lamentaban el fin de las vacaciones, otros estaban listos para enfrentar los nuevos desafíos del semestre. Taehyung caminaba entre las multitudes, sintiendo una mezcla de tranquilidad y expectativa. Después de un largo período de inquietud y complicaciones, había decidido que este semestre sería diferente: quería centrarse en sus estudios y en las personas que realmente importaban en su vida.
El bullicio de la cafetería era el mismo de siempre. Risueños intercambios de palabras, bromas y risas llenaban el ambiente. Taehyung se sentó en una mesa con sus amigos más cercanos, sumidos en conversaciones sobre las asignaturas del semestre y las tareas que se acercaban rápidamente. El aroma del café recién hecho se mezclaba con el sonido de las charlas animadas, y Taehyung no pudo evitar sonreír ante la normalidad de todo.
Mientras tomaba un sorbo de su bebida, sus ojos recorrieron la cafetería, buscando algo para distraerse, hasta que una figura lo hizo detenerse. Un chico de cabello oscuro, peinado de manera impecable, caminaba con paso firme hacia la máquina expendedora. Su porte era elegante, pero lo que realmente hizo que Taehyung lo reconociera al instante fue algo más sutil: la familiaridad de sus ojos.
—Ese es... —pensó Taehyung, frunciendo el ceño al recordar.
Fue entonces cuando recordó exactamente quién era. Yeonjun. El mismo chico que había entregado el ramo de flores de Jimin aquella noche en que el ambiente de su apartamento se había vuelto tan extraño. Taehyung lo había visto solo en esa ocasión, pero algo en su mirada le pareció inconfundible.
El chico de las flores.
Con la curiosidad aflorando en él, Taehyung decidió levantarse y acercarse. Se notaba que había algo en Yeonjun que lo atraía, no solo por el misterio que lo rodeaba, sino también por su carisma tranquilo y seguro. Caminó hacia él, sin saber bien qué decir, pero con la sensación de que aquella oportunidad era algo que no debía dejar pasar.
—Disculpa, ¿tú trabajas en una florería? —preguntó, con una sonrisa que intentaba ser amigable pero que no podía evitar delatar su sorpresa.
Yeonjun se giró hacia él al escuchar la pregunta, y sus ojos, de un brillo sutil y cálido, lo miraron con interés. Después de un segundo de duda, su rostro se iluminó con una sonrisa genuina.
"Nisiquiera tuve que esforzarme, es que es tan idiota.."
—Sí, aunque era solo un trabajo temporal —respondió, su voz suave pero firme. Luego, añadió curioso—: ¿Te conozco de algún lado?
Taehyung soltó una pequeña risa, sintiéndose un poco avergonzado, pero sus ojos brillaron al reconocer finalmente la conexión.
—Tal vez no directamente, pero… fuiste tú quien llevó unas flores a mi apartamento hace unos meses, ¿verdad? —dijo, extendiendo la mano hacia él en un gesto de presentación—. Soy Taehyung.
La reacción de Yeonjun fue instantánea. Su sonrisa se amplió un poco más mientras tomaba su mano en un apretón firme, como si recordara perfectamente ese momento.
—¡Claro! Ahora lo recuerdo, las flores de Jimin. Soy Yeonjun, un gusto verte por aquí —respondió, y su tono era cálido, casi como si lo estuviera invitando a quedarse en su círculo.
Ambos se quedaron mirando un momento, como si todo encajara en su lugar en ese preciso instante. La conexión fue inmediata, sin ningún esfuerzo. Taehyung notó algo en los ojos de Yeonjun que lo hizo sentirse cómodo, como si ya lo conociera de toda la vida. Aunque no compartían mucho, algo sobre él lo atraía, como si se sintiera en su presencia de una manera que pocas personas lograban hacerle sentir.
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Only mine
FanfictionA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
