El hospital estaba envuelto en un inquietante silencio. Solo el sonido de los monitores cardíacos y las esporádicas pisadas de los enfermeros en la distancia rompían la calma artificial. Afuera, la noche se extendía como un manto oscuro, mientras que en la lujosa habitación del tercer piso, Park Jimin se preparaba para hacer lo impensable.
Sentado al borde de la cama, observaba la puerta con el ceño fruncido. A ambos lados de la entrada, dos guardias permanecían inmóviles, su presencia le resultaba sofocante. ¿Por qué Jungkook le había puesto vigilancia? ¿Realmente pensaba que se quedaría allí de brazos cruzados mientras Taehyung estaba atrapado en algún lugar, tal vez sufriendo, tal vez rogando por ayuda?
Jimin sintió su pecho comprimirse de angustia. No podía permitirse seguir esperando. Si se quedaba más tiempo en esa habitación, Jungkook podría encontrar nuevas formas de retenerlo. No, tenía que actuar ahora.
Giró la cabeza hacia la ventana. Su única salida. Caminó con pasos sigilosos hasta ella y apoyó las palmas sobre el marco de vidrio frío. Inhaló profundamente y la deslizó con sumo cuidado, intentando no hacer ruido. Sin embargo, un pequeño crujido resonó en la habitación y Jimin se congeló. Miró de reojo la puerta. Nada. No había señales de que los guardias hubieran escuchado.
Respiró aliviado y terminó de abrir la ventana, pero su alivio se esfumó en cuanto asomó la cabeza y miró hacia abajo.
—Mierda… —susurró, sintiendo un escalofrío recorrer su espalda.
Estaba en el tercer piso. La caída sería fatal si intentaba saltar sin algo que amortiguara su descenso. Frunció los labios, sintiendo la desesperación golpearlo con más fuerza. ¿Cómo iba a bajar sin que lo descubrieran?
De repente, un recuerdo emergió en su mente.
Había visto una película junto a Seokjin en su departamento. La razón de estar contigo. En una de las escenas, el protagonista improvisaba una cuerda con sábanas para salvar a su madre y a su perro de un incendio.
Jimin parpadeó varias veces.
—¿Funcionaría? —murmuró para sí mismo.
No tenía tiempo para dudar. Caminó rápidamente hacia la cama y arrancó las sábanas con determinación. Se movió con prisa, tomando cada pieza de tela que encontraba y anudándolas entre sí con firmeza. Su corazón latía con fuerza.
"Si esto funciona en las películas, tiene que funcionar aquí también, ¿verdad?"
Después de varios minutos de trabajo meticuloso, su improvisada cuerda de sábanas estaba lista. Jimin tiró de los nudos varias veces para asegurarse de que eran lo suficientemente fuertes. Luego, ató un extremo a una de las patas del enorme sofá de la habitación. No quería correr el riesgo de que la cuerda se soltara a mitad de camino.
Con el otro extremo alrededor de su cintura, se acercó nuevamente a la ventana.
Su pulso se aceleró.
La brisa nocturna golpeó su rostro cuando asomó la cabeza una vez más. La distancia seguía pareciendo aterradora, pero ahora tenía una oportunidad real de bajar sin hacerse pedazos.
—Bien, Park Jimin… puedes hacerlo —se dijo a sí mismo, tomando aire profundamente.
Con las manos firmes en la sábana, trepó al borde de la ventana y, sin pensarlo demasiado, se deslizó hacia afuera.
El frío del exterior le hizo estremecerse, pero no podía detenerse. Se aferró con fuerza al improvisado soporte y dejó que su cuerpo descendiera lentamente.
—¡Mierda, mierda, mierda! —susurró, sintiendo el vértigo adueñarse de él.
La tela se tensó alrededor de su cintura mientras sus pies rozaban la pared del hospital, buscando apoyo. Bajó poco a poco, asegurándose de no hacer movimientos bruscos.
ESTÁS LEYENDO
Only mine
FanfictionA sus 20 años, Taehyung vivía la vida perfecta: universidad, el novio ideal, y una carrera en la que brillaba. Pero todo eso cambiará cuando un peligroso mafioso se obsesione con él, reclamándolo como suyo. La tranquilidad de su vida se romperá, y é...
