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Jimin estaba visiblemente agotado. Sus ojos reflejaban una mezcla de miedo y angustia, algo que Taehyung no podía ignorar. Jimin se dejó caer en el sofá, mientras Taehyung le servía una bebida para calmar los nervios.

-Tae... -Jimin comenzó, su voz temblando ligeramente-, cuando iba camino a mis prácticas... sentí que alguien me seguía. Al principio, pensé que era mi paranoia, pero al darme vuelta, vi que era él, el mismo tipo que estaba en tu departamento... el día de tu cumpleaños.

Taehyung frunció el ceño al escuchar eso. Los recuerdos del extraño beso en su departamento aún estaban frescos en su mente, y la idea de que alguien estuviera acechando a Jimin le causaba una profunda preocupación.

-¿Qué más te hizo? -preguntó Taehyung, con una voz que apenas lograba mantenerse firme-. ¿Te hizo daño? ¿Recuerdas algo más? ¿La placa de la camioneta? ¿O alguna otra pista?

Jimin negó con la cabeza, luchando por recordar con claridad. Su mente estaba nublada por el miedo.

-No... -dijo, mirando al suelo-. No me acuerdo de la placa, solo sé que algo me pusieron... De pronto, todo se volvió oscuro, y cuando desperté, estaba dentro de la camioneta. Y luego... todo se volvió oscuro otra vez, y cuando abrí los ojos, estaba en una esquina de la universidad, como si el tiempo hubiera desaparecido por completo.

Taehyung se acercó lentamente, tomando las muñecas de Jimin entre sus manos. Las marcas rojas que dejaban las cuerdas aún eran evidentes en su piel. Un nudo se formó en su pecho al ver el dolor físico que Jimin había sufrido.

-Esto no puede seguir así... -dijo Taehyung, su tono lleno de frustración y preocupación.

Jimin levantó la vista y se encontró con los ojos de Taehyung, llenos de enojo y una tristeza que no podía ocultar. Sin pensarlo, Taehyung levantó las muñecas de Jimin y las besó suavemente, como si pudiera borrar el sufrimiento de su novio con ese gesto de cariño.

-Voy a ponerte algo para que no te duela tanto, ¿sí? -dijo Taehyung, tratando de mantener la calma a pesar de lo que sentía en su interior.

Con delicadeza, Taehyung fue a buscar la crema para aliviar la piel de Jimin. El simple acto de aplicarla sobre sus muñecas se sentía como una pequeña muestra de amor y cuidado, algo que ambos necesitaban con desesperación en ese momento. Jimin observó en silencio, dejando que Taehyung se encargara de él. El ambiente era tenso, pero al mismo tiempo, había una paz silenciosa que los envolvía.

Después de terminar, Taehyung preparó algo de cena. No dijo mucho, pero Jimin pudo ver cómo se esforzaba por crear un ambiente relajado, como si de alguna manera pudiera alejar todo lo oscuro que los había envuelto.

Ambos cenaron en silencio, con Taehyung observando a Jimin con preocupación. Aunque no quería admitirlo, el pensamiento de que alguien estuviera acosándolo lo llenaba de ira y miedo.

Cada bocado que daba Jimin parecía más lento, como si su mente estuviera en otro lugar, atrapada en el miedo que había experimentado.

Cuando terminaron de comer, Jimin se dirigió hacia la habitación, sintiéndose agotado. Aunque había cenado y se sentía un poco más tranquilo, el miedo seguía ahí, acechando en su mente. Taehyung lo siguió y se acostó a su lado, pero no podía dejar de pensar en las marcas rojas en las muñecas de Jimin. ¿Cómo podía permitir que algo así le sucediera a la persona que más quería proteger?

Only mine Donde viven las historias. Descúbrelo ahora