Capítulo 26

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Sueños que se vuelven realidad.

Tal y como Carolina lo estipuló, Altagracia permaneció en el hospital bajo su cuidado, estaba siendo monitoreada cada dos horas para saber del bienestar de ella y de su bebé. José Luis se había encargado de avisar en casa para que los pequeños no se preocuparan así como a su suegro y Marta.

- ¿Cuando me dan el alta? Quiero irme a casa. -pregunto al ver a la ginecologo entrar con su historial en la mano.

- Vengo a eso, pasaste la noche y lo que va de día tranquila, no hay señales de sangrado solo te suplico por favor que guardes reposo.

- Lo haré, te lo prometo Pero quiero regresar a mi casa, deseo ver a mis hijos.

- Bien, en unos minutos viene la enfermera para quitarte las vías. Te espero en dos semanas para comenzar el control de tu bebé. Con permiso.

El empresario camino hacia ella quien le pidió que la ayudara a sentar, la enfermera ingresa a la habitación y con cuidado retira las vías periféricas, se ofrece ayudarla a cambiar pero ella le da las gracias.

- Mi esposo lo hará, muchas gracias.

Una vez solos, José Luis comienza a sacar la ropa de la maleta, Marta había enviado lo necesario así que no le fue difícil. La ayudo a entrar al baño dónde con cuidado lleno de jabón su cuerpo, sonrió al fijar su mirada en ese vientre que dentro de unas semanas comenzará a agrandarse.

- Estoy loquito por verte panzona, serás la embarazada mas hermosa del planeta. Y tú mi bebé, lo más hermoso que verán mis ojos. -deja un beso sobre su piel. Altagracia sonrió.

- Te amamos papito. -dijo la abogada para luego besar los labios de su esposo.

Al salir del baño, Altagracia se sintió un poco más ligera, pero su mente seguía llena de pensamientos. Mientras se vestía, recordó el día de la hospitalización, las preocupaciones que había tenido sobre su salud y la del bebé. Miró a José Luis, que organizaba la maleta con cuidado.

- ¿Te imaginas cómo será cuando lleguemos a casa? -preguntó con una sonrisa melancólica-. Espero que los niños reciban la noticia emocionados.

- Sí, y yo también. Pero recuerda que debemos ser pacientes, cariño. Cada día cuenta para que estés completamente recuperada y fuera de peligro.-respondió él, acercándose para abrazarla suavemente.

Altagracia suspiró, sintiendo el calor del abrazo de su esposo. A pesar de las incertidumbres, había una chispa de alegría en su corazón.

- Estoy segura que con este bebé será diferente , lo tendremos entre nosotros. -dijo ella con determinación.

José Luis la miró, sus ojos reflejaban admiración y amor.

- Juntos lo haremos, como siempre. No te pienso dejar sola con esto, es responsabilidad de ambos. -la tomo del rostro y la beso. - Estoy seguro de que los rufianes y Frida estarán muy felices de verte. Han estado preguntando por ti todos los días.

Altagracia suspiró, sintiendo una mezcla de alivio y ansiedad.

- No puedo esperar para abrazarlos. Este tiempo en el hospital me ha hecho darme cuenta de lo mucho que los extraño.

José Luis se acercó y le tomó la mano.

- Todo va a estar bien. Lo más importante es que tú y el bebé están sanos. Ahora, vamos a casa y a disfrutar de nuestra familia.

Con la ayuda de José Luis, Altagracia se levantó y se dirigieron hacia la puerta. La enfermera les sonrió al pasar y les deseó buena suerte. Altagracia le devolvió la sonrisa, agradecida por el cuidado que había recibido.

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⏰ Última actualización: Dec 14, 2024 ⏰

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